Delegaciones policiales en el olvido
La delegación de Los Guido de Desamparados se encuentra en pésimas condiciones. Marco Monge/La República
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Vigilancia en algunas comunidades se da “con las uñas”

Delegaciones policiales en el olvido

Arreglarlas no depende solo de Seguridad Pública, pues la mayoría de puestos no le pertenecen

Daños en edificios, malas condiciones, paredes destruidas y demás son parte de las realidades a las que se deben enfrentar a diario cientos de policías, debido a que el Ministerio de Seguridad no puede intervenir o mejorar algunas delegaciones.
Esto se traduce en inadecuadas condiciones para mejorar la seguridad en su barrio.
En el país se contabilizan en total 680 puestos de la policía, y son los de áreas alejadas a la capital donde se presentan los problemas más graves con el estado de la delegaciones.
El problema se agrava porque solo 200 puestos de la Fuerza Pública son propiedad directa del Ministerio de Seguridad, lo que hace difícil que se pueda invertir en ellos. Los restantes han sido donados por municipalidades, asociaciones de desarrollo o grupos comunales, que nos les dan mantenimiento.
Un ejemplo es la delegación ubicada en San Pedro de Montes de Oca. Peligrosa, insalubre y ruinosa fueron los calificativos con los cuales la describieron, luego de una inspección de Salud.
Se trata de un antiguo edificio cedido por la municipalidad para que los oficiales desarrollaran sus labores durante los últimos cinco años.
La primera orden sanitaria que alertó sobre los problemas en la infraestructura del lugar fue girada en marzo del año anterior por el Ministerio de Salud, por lo que ya 100 oficiales que trabajaban en este puesto desalojaron la estructura debido a las malas condiciones en que se encuentra.
Como solución, la policía recibió como préstamo la segunda planta del salón comunal que es propiedad del municipio, esto con el acuerdo de que el Ministerio de Seguridad se hiciera cargo del mantenimiento, lo cual nunca ocurrió.
En zonas rurales la situación es peor, puestos como el de Los Chiles en la frontera norte están prácticamente abandonados y en pésimas condiciones, de igual forma ocurre en algunas pequeñas comunidades en Guanacaste y en el Sur del país.
En las ciudades costeras también se presentan algunas limitaciones en cuanto a la infraestructura en que viven los policías, aunque en Seguridad se han enfocado en mejorar las condiciones de las direcciones regionales y de las delegaciones de algunos lugares como Puntarenas y Limón.
Otros sectores en los que se remozaron las instalaciones de la policía son Cartago, Heredia, Alajuela y Tibás, donde se desarrollaron obras importantes en los edificios policiales para mejorar la calidad de vida de los oficiales.
Sin embargo, quedan muchos retos pendientes, pero para dar el primer paso una opción sería que Seguridad Pública se convierta en dueño de todos los puestos, para que pueda invertir en ellos cuando se requiera.
Por ejemplo, para este año existe un presupuesto de ¢3.500 millones en la construcción de nuevos edificios.
Para mantenimiento a las delegaciones policiales, se prevé un gasto de ¢470 millones.
Si bien los objetivos apuntan a ampliar las acciones policiales para la prevención de delitos, el gran vacío de este programa es la atención a los problemas de infraestructura que viven los policías en algunos puestos.

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Manuel Avendaño
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