Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

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Miércoles 20 Octubre, 2010


Hablando Claro
Decisiones de publicación

Una de las máximas más apropiadas por mi gremio señala que “el periodismo es un ejercicio de libertades” Cierto. Pero no de manera irrestricta. Porque no existe lo hemos dicho muchas veces libertad sin responsabilidad.
Así como no hay libertades irrestrictas no existe un periodismo “aséptico” que se limite únicamente a presentar o reflejar “la realidad” (como si se tratara de una sola).
Por eso, debo coincidir con el doctor Constantino Urcuyo cuando afirma que el periodismo construye realidad y lo hace a partir de los hechos (noticiosos o no) que se seleccionan como parte del menú informativo.
Como el analista lo indica, efectivamente, al otorgar preeminencia, dar prioridad, destacar y privilegiar los hechos y los discursos de unas instituciones y de unos actores sobre los otros, los periodistas construimos realidades. Es lo que comúnmente denominamos “decisiones de publicación” y es lo que nos otorga un enorme poder frente a otros actores democráticos. Que nosotros decidimos cuáles son los hechos y con qué lente los visibilizamos y al visibilizarlos los hacemos reales. No hay que darle mucha elaboración. Lo sabemos sobradamente quienes trabajamos en los medios.
Resulta pertinente que los ciudadanos consumidores de los productos mediáticos comprendan que en la naturaleza de los espacios noticiosos, en el quehacer periodístico de cada edición, nuestras decisiones de publicación efectivamente son las que construyen la realidad que observan, escuchan y leen.
De modo que cuando asistimos a los telenoticieros y nos topamos con diez o 20 minutos de notas “rojas” y además observamos que otros hechos noticiosos de la política o del espectáculo se elaboran como sucesos tenemos que entender que esa es la construcción de una realidad sobremarcada de nuestra cotidianidad a partir de otra realidad: el suceso vende. El suceso genera audiencia y levanta el termómetro de la sintonía.
Como bien sentencian los periodistas Lara y Barata en “Nota(N) Roja” debemos aceptar que hay quienes desde el periodismo “se miran a sí mismos como portadores de un quehacer cuyo único límite es su propia inventiva”
También es cierto como aseguran que rara vez tenemos plataformas reguladoras profesionales y éticas de nuestro quehacer y que nuestro común denominador es la debilidad o la total ausencia de un ejercicio crítico que nos haga preguntarnos acerca de la validez profesional y ética de nuestras rutinas periodísticas.
Por eso es válido el llamado de atención del analista Urcuyo cuando señala que el periodismo no es un simple reflejo de la realidad sino un interpretación, una narrativa, una forma de observación y que eso deben entenderlo cada vez más claramente los consumidores del producto mediático para recibir con criticidad un producto al que debemos admitirlo con pesar quienes ejercemos el oficio le falta la corresponsabilidad en la misma dosis de la libertad que reclama.

Vilma Ibarra