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Reforma tributaria pasó de impostergable a problema a largo plazo
De apocalipsis a bache fiscal
País no quebró pese a la no aprobación del proyecto, por el contrario la economía crece

Durante casi año y medio el gobierno de Laura Chinchilla y sus aliados del Partido Acción Ciudadana (PAC) vendieron el plan fiscal como la única solución inmediata para resolver el déficit en las finanzas del Estado.
El reiterado discurso de la “caótica” situación económica nacional, acaparó tanto la agenda de la mandataria como la del Congreso.
La penetración del mensaje fue tal, que creció el pesimismo de los costarricenses con respecto a sus finanzas y las de sus familiares, de acuerdo con el más reciente estudio de opinión pública realizado por CID Gallup.
Sin embargo, como por arte de magia, cuando se estancó el paquete tributario en la Sala IV también se estancó la urgencia por incrementar la carga impositiva.
Por el contrario, los indicadores económicos comenzaron a mostrar mejores signos y el déficit fiscal disminuyó.
De un día para otro, lo que parecía un apocalipsis se transformó en bache fiscal, que si bien tiene sus repercusiones en el corto y mediano plazo, a la brevedad el problema es sostenible.
El país no incumplirá el pago de préstamos, ni mucho menos llegará a la quiebra por la no aprobación del plan fiscal, como amedrentó Fernando Herrero, cuando fungía como ministro de Hacienda.
En cambio, la producción nacional creció en promedio un 4,2% en el último año y se espera que 2012 cierre con un aumento similar; impulsada en gran medida por el alza del 6,8% interanual en la actividad económica, durante el primer trimestre.
Aunado a ello, las exportaciones alcanzaron cifras récord, al igual que se registra un alza en la captación de inversión extranjera directa y la generación de impuestos.
Por su parte, el déficit fiscal disminuyó en el primer cuatrimestre del año, en relación con el mismo periodo del año anterior.
Con la llegada de Edgar Ayales al Ministerio de Hacienda el pasado 1° de mayo, en sustitución de Herrero, también cambió el discurso fiscal de la actual administración.
Ahora es prioritario mejorar la recaudación fiscal y recortar los gastos superfluos, antes de subir la carga impositiva.
Además se apostará a negociar y dialogar con los diferentes sectores sociales, productivos y gremiales antes de presentar una nueva reforma tributaria a la Asamblea Lagislativa.
“Antes de solicitar la aprobación de nuevos impuestos, debemos realizar un análisis del gasto, para saber si es bien utilizado y eficiente. Creo que tenemos que trabajar de lleno en este tema, y no solo en el Gobierno central, sino en el resto de instituciones públicas”, acotó Ayales.
Para el nuevo jerarca de Hacienda, la actual administración erró en el discurso utilizado a lo largo del año y medio de discusiones, pues la realidad económica nacional es diferente a la que dibujó su antecesor.
“No estaba aquí cuando se dio ese mensaje, pero no debió haber sido en todo caso, que estábamos en una crisis a corto plazo. No se aclaró bien que el problema era a mediano plazo. La percepción de la gente hoy en día es que estamos mal, pero los indicadores económicos están buenos en general. Es un país rarísimo, esto es surrealista, el país cree que está mal, pero está bien”, añadió.
Ante el freno que sufrió el plan fiscal en la Sala Constitucional, el Gobierno optó por más recortes a lo interno de las instituciones estatales y una serie de proyectos de ley que envió a la corriente legislativa.
Con ese plan “B” pretende recaudar un 0,89% de la producción nacional, un 36% de lo que se pretendía alcanzar con el fallido paquete de impuestos.
Sin embargo, esa propuesta alterna solo contendría la situación nacional, mas no resolvería el problema estructural en el sistema tributario, pues aunque se tienen los recursos para cumplir las obligaciones actuales hay rubros que se ven afectados.
En 2010, la actual administración redujo en un 32% la inversión pública y las tasas de interés podrían tener una tendencia al alza.
}La presidenta Chinchilla además advirtió que en un plazo de dos años, el Estado no podría sufragar el aumento a la educación ni las obligaciones del Seguro Social, sin el ingreso de más recursos a las arcas gubernamentales.
“La coyuntura se puede resolver con medidas como la que estamos tomando ahora. Se va a resolver. La coyuntura está manejable pero no totalmente, siempre habrá que pagar un precio, el problema no es a cortísimo plazo, entre dos años va a ser más grave el asunto”, dijo Ayales.

Natasha Cambronero
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