Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

Enviar
Miércoles 21 Julio, 2010


Hablando Claro
Cuba, Haití y Costa Rica


Nada más al llegar a mi destino, decidí optar por un servicio de telefonía móvil para lo cual me desplacé cuatro cuadras y llegué hasta la sede del operador más próximo. Fue cuestión de presentar el pasaporte y firmar la solicitud (medidas post atentados terroristas lo exigen) para que me activaran la línea. Adelantándose a mis previsibles necesidades, la dependiente me ofreció un servicio de tarifa nocturna super reducida que me permitiría comunicarme con Costa Rica a un costo inmejorable y por supuesto, en horas muy apropiadas para Tiquicia.
Y ahí empezó a tardar la cosa. Los minutos transcurrían y la muchacha dale una y otra vez frente al computador no lograba hacer la transacción que requería para concretar su ofrecimiento. Y quien les escribe sin inmutarse frente al mostrador con esa expresión circunspecta que es usual cuando una no tiene la menor idea de lo que sucede y tampoco hay nada que decir para llenar silencio o no encuentra una razón para interrumpir. La dependiente desapareció unos instantes; retornó libro en mano con cara de sorpresa y satisfacción a un tiempo. “Ya entiendo” dijo para sí misma.
Y ahí donde la paciencia no encuentra contención me atreví ¿señorita, qué es lo que sucede? “No podré darle el servicio porque es usted de Costa Rica, y Costa Rica, Haití y Cuba son los únicos países que tienen sistemas bloqueados… Es curioso, prosiguió, porque no tengo esa restricción con ningún otro país…ni siquiera con Panamá o Nicaragua”, dijo viendo un mapa, como si fuera cosa de la geografía.
La buena noticia es que todos los días nos dicen estamos más cerca de acceder a los beneficios que implicará para el país la apertura ¡por fin! de las telecomunicaciones.
La verdad sea dicha: el camino a la modernización nos ha tomado añales. Ahora habremos de creer que el famoso cartel de licitación saldrá el próximo mes como un milagro de agosto…
Pero el zipizape continúa. Los sindicatos del ICE nos anuncian que accionaran por doble vía judicial (constitucional y civil) para intentar detener ¿por qué a estas alturas? el traslado de las frecuencias necesarias para la operación privada.

Todo el proceso se argumenta ha sido muy transparente. Sí, qué bueno. Eso debe estar garantizado. Pero también reconozcámoslo ha estado plagado de entorpecimientos diversos, incluyendo zancadillas gremiales, institucionales y personalismos exacerbados que se traducen en inseguridad jurídica para la inversión extranjera que tanto clamamos por atraer, dilaciones innecesarias y costos elevados por falta de acceso a los servicios para nosotros los usuarios, consumidores, clientes. Es decir para los ciudadanos de a pie y por supuesto para el aparado productivo del país. Para potenciar nuestras capacidades de desarrollo.
Por dicha nos protege la Virgen de los Angeles…

Vilma Ibarra