Costa Rica queda rezagada en investigación clínica en Latinoamérica
Entre 2020 y 2024, el país inició solo 28 ensayos clínicos, ubicándose en el penúltimo lugar de 10 naciones analizadas
Costa Rica tiene las condiciones para liderar en investigación clínica, pero los números muestran una realidad distinta: entre 2020 y 2024, el país inició solo 28 ensayos clínicos, ubicándose penúltimo entre diez naciones de Latinoamérica, según el último informe de la Federación Latinoamericana de la Industria Farmacéutica (FIFARMA).
El estudio destaca que el país posee ventajas importantes, como un sistema de salud universal consolidado, diversidad poblacional representativa, profesionales calificados y un marco ético y regulatorio sólido, sin embargo, persisten obstáculos que limitan la inversión y la participación en investigación clínica, como trámites administrativos lentos, falta de indicadores claros y una percepción insuficiente sobre los beneficios de los estudios, incluso entre profesionales de la salud.
“La investigación clínica no solo beneficia a los pacientes, sino que fortalece los sistemas sanitarios, genera empleo calificado y abre oportunidades internacionales para los profesionales de la salud”, dijo Fernando Vizquerra, director de Fedefarma del clúster Guatemala y Panamá.
Actualmente, los ensayos en Costa Rica se concentran principalmente en tratamientos y cuidados paliativos.
Mientras países como Brasil, Argentina y México lideran la región en cantidad de estudios y financiamiento, Costa Rica sigue rezagada, pese a su ubicación geográfica estratégica y cercanía con Estados Unidos, que podrían favorecer la inversión extranjera.
El informe subraya que para revertir esta situación es clave incrementar la participación del sector público, agilizar los procesos de autorización y comunicar mejor los beneficios de la investigación clínica.
La falta de información sobre cómo estos estudios impactan en la salud y la innovación limita la participación de hospitales y pacientes.
FIFARMA concluye que Costa Rica tiene “mucho techo” para crecer en investigación clínica.
Con políticas más ágiles, mayor compromiso público y privado y difusión efectiva de sus ventajas, el país podría aprovechar sus fortalezas y convertirse en un referente regional en innovación en salud.