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Sábado, 17 de agosto de 2019



COLUMNISTAS


Costa Rica no aprovecha el auge mundial de la energía solar (IV)

Roberto Dobles [email protected] | Lunes 15 julio, 2019


En el mundo, el aprovechamiento centralizado y distribuido de la energía solar para generar electricidad está creciendo aceleradamente porque sus costos han venido bajando de manera continua y lo seguirán haciendo en el futuro como consecuencia de los permanentes adelantos tecnológicos, lo que está teniendo un impacto muy positivo en las tarifas eléctricas.

En Costa Rica, por el contrario, las tarifas eléctricas han venido subiendo aceleradamente y se han convertido en un factor que está incidiendo negativamente y de manera creciente en el desarrollo económico y social del país y en la competitividad nacional.

Ya en el pasado muchas organizaciones, como la Cámara de Industrias y CINDE, han llamado la atención sobre la pérdida continua de competitividad de las tarifas eléctricas en el país:


• Cámara de Industrias (2018):

- “En diez años, mientras en Estados Unidos las tarifas eléctricas subieron un 10% y en Europa bajaron un 1 %, en Costa Rica subieron un 94%”.

- “El industrial debe producir para competir con el mundo y en el mundo donde las tarifas son mucho más bajas”.


• CINDE (2018):

- “El alto costo de la energía eléctrica en nuestro país y el modelo imperante en el sector afectan directamente la llegada y permanencia de compañías multinacionales, fuentes indudables de trabajos de calidad para los costarricenses dentro y fuera de la Gran Área Metropolitana”.

- “En el año 2005, el costo promedio de la energía eléctrica en Costa Rica para consumidores industriales de media tensión fue de 6,2 centavos de dólar por kilovatio hora (kWh). En ese año, nuestro costo era similar al de Estados Unidos y era la mitad del de México; sin embargo, en el 2016, nuestro costo por kWh llegó a ser tres veces más alto que el de Estados Unidos y el doble de México”.

- “Es necesario entender que la generación de empleo y la energía son elementos que van tomados de la mano”.


Los anteriores señalamientos no incluyen los aumentos adicionales en las tarifas eléctricas que se dieron posteriormente, incluyendo los dos importantes aumentos en este año de 7,89% en enero y 4,82% en abril (lo que suma sólo en este semestre un aumento del 12,71%) y el nuevo aumento que se dará con el IVA.

La entrada en vigencia del IVA va a agravar aún más esta situación de pérdida continua de competitividad. El Semanario Universidad reporta que la “aplicación del IVA disparará las tarifas de luz y agua” y las empresas distribuidoras de electricidad en el país han advertido que “nadie se salvará de alza en luz para pagar IVA”.

Lo anterior es igualmente señalado por la ESPH (la Empresa de Servicios Públicos de Heredia), la cual indica que las “familias de bajo consumo en agua y energía también se afectarán por el IVA”.

Las cooperativas eléctricas y sus consumidores también se verán afectados por el IVA, tal como se ha señalado en un artículo publicado por el periódico La Nación titulado “Cooperativas de electricidad buscan alza de 4% para trasladarle a clientes obligaciones por IVA”.

Con el IVA y su impacto en las tarifas eléctricas han surgido otras situaciones adicionales. Un artículo publicado por el Diario Extra, con el título “Alertan hueco de ¢20 mil millones en ICE por IVA”, indica que uno de los principales sindicatos del ICE alerta que la entrada en vigencia del IVA a partir del 1 de julio próximo “le generará al Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) un hueco financiero de ¢20.000 millones”.

En el futuro podrían venir otros aumentos a las tarifas eléctricas nacionales como consecuencia de la permanencia de los factores que han venido provocando los aumentos continuos que se han venido dando en los costos de la generación, transmisión y distribución de electricidad.

Y todo esto se está dando adicionalmente en un contexto de fuerte caída de la economía nacional con sus múltiples consecuencias (creciente desempleo, subempleo y empleo informal, reducción de los ingresos fiscales para el Estado por el bajo crecimiento económico, entre muchas otras).

Lo anterior obliga a redoblar los esfuerzos para reducir los costos de la electricidad en el país para fomentar el desarrollo económico y social, lo cual no está ocurriendo aún.

El aprovechamiento de la energía solar es uno de los factores clave para impulsar la reducción de los costos de la electricidad, lo cual permitiría apoyar la reactivación económica y potenciar el desarrollo económico y social futuro, como lo están haciendo muchos países en el mundo, por ser de bajo costo y por tener una tendencia hacia costos aún más bajos en el futuro.

Pero como lo he expuesto en las columnas anteriores, y contrario a lo que está ocurriendo en el mundo, en Costa Rica se está desaprovechando y se está desperdiciando el enorme potencial de energía solar que tenemos para reducir los costos de la electricidad, cuya radiación nos llega gratis todos los días.

Este desperdicio permanente de energía de grandes proporciones es el resultado de las limitaciones, restricciones y obstáculos que el Gobierno impone a la sociedad con su política energética real (vista a través de lo que ocurre en la realidad y no lo que está escrito en el papel) y sus instrumentos de implementación, como la planificación eléctrica estatal centralizada y los reglamentos que han sido emitidos.

La realidad nacional muestra que el Estado, con su control total sobre el desarrollo eléctrico, mantiene una matriz energética compuesta de fuentes caras de energía y muy vulnerables al cambio climático e impide que la energía solar se convierta en un factor importante en el desarrollo eléctrico nacional y en la reducción de los costos de la electricidad.

Debido a lo anterior, la participación de la energía solar en la matriz energética nacional y del subsector eléctrico es ínfima.

En la matriz energética nacional actual, los caros derivados de petróleo importados representan el 63,5% del consumo energético nacional (casi las dos terceras partes), la hidroelectricidad 17,3%, la biomasa el 14,3%, otras renovables (geotermia, bagazo, etc.) 4,78%, el carbón el 0,1% y la solar 0,02%.

Es sorprendente que la participación de la energía solar en la matriz energética nacional sea inclusive mucho más pequeña que la participación del carbón importado.

En el 2018, la participación de la generación eléctrica (centralizada) con energía solar en la matriz energética del subsector eléctrico nacional fue apenas del 0,09% y la generación descentralizada (distribuida) del 0,34%, por lo que la generación de electricidad con energía solar en el país fue apenas del 0,43% de la generación total.

En el 2027, de acuerdo con la planificación estatal centralizada (Plan de Expansión de la Generación 2018-2034), la matriz energética del subsector eléctrico estaría compuesta de la siguiente manera: Hidroelectricidad 71%, Geotermia 14%, Eólica 11%, Térmica (Diésel y Búnker) 3%, Bagazo 1% y Energía Solar (centralizada) 0,2%.

La configuración actual y prevista de la matriz energética del subsector eléctrico es muy costosa, ya que no solamente está integrada por muchas plantas caras de generación eléctrica, sino que también crea además una alta y costosa sobrecapacidad que no se puede utilizar durante todo el año, la cual fue del 111% en el 2018.

Estos dos aspectos, junto con el efecto de un alto y creciente endeudamiento en moneda externa para desarrollar plantas caras de generación eléctrica, han venido incidiendo, entre otros factores, en el aumento continuo de los costos de la electricidad en el país.

Es importante señalar igualmente que las limitaciones, restricciones y obstáculos que se han impuesto en el país al aprovechamiento de la energía solar son también limitaciones, restricciones y obstáculos a las nuevas tecnologías, incluyendo las tecnologías de punta revolucionarias, como las tecnologías de aprovechamiento de la energía solar que están emergiendo y evolucionando aceleradamente en el mundo para reducir los costos de la electricidad.

Se trata de importantes impedimentos y trabas nacionales al despliegue amplio de las nuevas tecnologías de punta que además están en permanente mejora continua y discontinua, lo que obstaculiza el desarrollo económico, social y tecnológico del país.

Como conclusión de ésta y de las anteriores columnas, es claro que la política energética nacional que se observa en la realidad y en sus instrumentos asociados (como la planificación eléctrica estatal centralizada y la reglamentación vigente) están desconectados de las grandes necesidades nacionales, como la competitividad con respecto a otros países con los que competimos para desarrollarnos económica y socialmente, entre muchas otras cosas.

Esta política y sus instrumentos de implementación están limitando, restringiendo y obstaculizando arbitrariamente el desarrollo de las fuentes de energía líderes en el mundo en la reducción de los costos de la energía y en el cambio energético, como la energía solar.

Esta desconexión de las necesidades nacionales no solamente está contribuyendo a un alto y creciente costo actual y futuro de la electricidad en el país, sino que también está conduciendo a un rezago tecnológico del sector energético con respecto a otros países que sí están impulsando fuertemente la energía solar, lo cual es muy serio.

Si la situación expuesta en esta serie de cuatro columnas sobre la energía solar en Costa Rica no se corrige, la desventaja competitiva auto infligida va a continuar creciendo con el tiempo y no hará más que contribuir a empeorar la situación económica y social del país en el futuro.