Congestión vial e inseguridad afectan rotonda de Hacienda Vieja, según LanammeUCR
En las mañanas, el acceso este se convierte en un cuello de botella con filas que superan el kilómetro de longitud
La rotonda de Hacienda Vieja, en Curridabat, dejó de ser solo un punto de paso para convertirse en un foco rojo de movilidad en el este de la Gran Área Metropolitana.
Y es que esta intersección ya no responde a las exigencias actuales del tránsito y plantea riesgos reales para quienes la utilizan a diario, especialmente en las horas de mayor circulación, de acuerdo con un informe del Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (LanammeUCR).
Los hallazgos son contundentes: el volumen de vehículos que ingresa a la rotonda supera su capacidad operativa, y la cercanía con cruces semaforizados provoca bloqueos constantes dentro del propio anillo, un fenómeno que paraliza el flujo y eleva el riesgo de colisiones.
Las mayores afectaciones se concentran en momentos clave del día. En las mañanas, el acceso este se convierte en un cuello de botella con filas que superan el kilómetro de longitud, mientras que en las tardes el acceso norte tampoco escapa al colapso, con presas que se extienden por más de 140 metros e impactan vías cantonales aledañas.
“Estudios anteriores advertían que la rotonda tenía una vida útil limitada y que la falta de una conexión directa entre la autopista Florencio del Castillo y la Circunvalación generaría retrasos mayores a los previstos desde su diseño inicial”, indica el informe.
El informe también enciende alertas sobre la seguridad pasiva de la vía. Barreras sin transiciones adecuadas y elementos de contención dañados representan un riesgo adicional en caso de accidente, con especial vulnerabilidad para motociclistas y vehículos livianos.
Uno de los puntos más críticos, según el LanammeUCR, es el trato que la infraestructura da a los peatones. Aceras inconclusas, ausencia de losas podotáctiles y cruces inseguros obligan a muchas personas a improvisar trayectos, una señal clara de que el diseño actual no cumple con los principios de movilidad segura ni con lo establecido en la Ley 7600.