Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 8 Abril, 2015

El gran riesgo cuando no hay confianza en la autoridad es que los ciudadanos comiencen a detener y castigar a los ladrones sin la participación de ella


¿Confianza en la autoridad?


El OIJ reporta que recibió 22.247 denuncias de robo, hurto y asalto a personas durante 2014. Esta cifra, aunque alarmante, no refleja la realidad de la situación difícil que viven los habitantes del país. Los datos de la CID/Gallup revelan una situación donde hay más de 150 mil delitos en ese año en la categoría de robos y asaltos.
¿Cuál dato es real? La verdad es que constituyen dos cosas diferentes. La información del OIJ es de “denuncias” y muchos habitantes no están llegando a la autoridad para reportar los crímenes. Los datos de la CID/Gallup se basan en personas que reportan que ellos mismos o alguien que vive en el hogar con ellos ha sido víctima de un robo o asalto, denunciado o no.
¿Por qué no están denunciando cuando son víctimas? Quizás han vivido una situación como la que viví recientemente; una persona cercana se apoderó de mi tarjeta de débito y robó más de 550 mil antes de que me percatara.
¡Denuncié! La autoridad tiene las pruebas, sabe quién lo hizo pero no ha hecho nada. Si fuera víctima otra vez en el futuro, ¿tomaría el tiempo para irme al OIJ para denunciar lo que pasó? Sinceramente lo dudo.
Así como he vivido una experiencia hay miles de habitantes en la misma situación. No denuncian porque por experiencia previa perciben que la autoridad no responde.
Hay otras razones para no denunciar y la más perniciosa es que las víctimas temen al hampa y creen que si van a la autoridad serán ellos, los que sufrieron el asalto, los que pagarán de nuevo. Está la idea de que la autoridad no puede proteger a las víctimas.
Otro factor es que la autoridad no actúa en el caso de robos o hurtos, donde no hay daños personales, si los montos son menores a 250 mil. Conozco una persona que ha sido robada tres veces en un año, en cada oportunidad perdiendo celular, efectivo y tarjetas. Pero el monto de cada robo es muy por debajo de la cifra establecida de 250 mil; colectivamente ha perdido más que el piso establecido por la autoridad pero cada caso se trata como único.
No propongo soluciones para este problema de falta de confianza en la autoridad; la verdad es que no soy experto en el tema criminológico. Estoy seguro de que parte del problema de la impunidad tiene como raíz la falta de personal y presupuesto para investigar todo lo que llega al OIJ en forma de denuncias.
Además las cárceles están llenas y ya no hay manera de acomodar tantos malhechores; los jueces están bajo presión para no mandar más convictos a vivir una situación que solo se puede describir como infrahumana.
El gran riesgo que surge cuando no hay confianza en la autoridad es que los ciudadanos comiencen a detener y castigar a los ladrones sin la participación de ella. Esto ya está pasando en Guatemala, Honduras y El Salvador. ¿Queremos eso?

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Carlos Denton