Mónica Araya

Mónica Araya

Enviar
Martes 28 Febrero, 2012

¿Cómo no reconoces este tiempo?

En los últimos años con el afloramiento de esta nueva crisis, sentimos aún más la necesidad de buscar respuestas para la solución de nuestros problemas y conflictos. Buscamos respuestas en la ley, en la teoría económica, en el análisis financiero y en el sistema político. Hemos dejado de ver que las respuestas están dadas hace miles de años en el Libro de los Libros.
Hay que dejar de buscar respuestas donde no lo están; dejemos la prioridad de mantener una imagen, por el qué dirán, para entrar a trabajar en las verdaderas soluciones. Al fin y al cabo, la imagen no es nada más que eso, una ilusión, un teatro; al menos es así cuando esa imagen no tiene un verdadero contenido. La realidad no se puede tapar con una campaña publicitaria, ya sea en medios o de boca en boca. Si no hay fundamentos, la realidad siempre sale al público tarde o temprano.
El Libro de los Libros dice: “… ¿Cómo no reconoces este tiempo? Decía también a la multitud: Cuando veis la nube que sale del poniente, luego decís: Agua viene; y así sucede. Y cuando sopla el viento del sur, decís: Hará calor; y lo hace. ¡Hipócritas! Sabéis distinguir el aspecto del cielo y de la tierra, ¿y cómo no distinguís este tiempo? Arréglate con tu adversario. ¿Y por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo? Cuando vayas al magistrado con tu adversario, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre al juez, y el juez te entregue al alguacil, y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí, hasta que hayas pagado aun la última blanca…”.

Hoy en día aquel que se atreva a decir la verdad y destruir la “imagen” que hemos creado será castigado y a lo mejor eliminado. Como buenos actores (hipócritas) creamos escenarios e historias para dar matices y que sigan creyendo el teatro.
Ocultar la verdad es más fácil que trabajar en corregir nuestros errores y reconocerlos. Hacer esto último es aceptar que la imagen vendida no era más que una nube pasajera. En vez de trabajar por que lo que en algún momento vendimos como imagen se convierta en realidad. Se requiere de valientes y de equipo, de dialogo, de negociación y por supuesto de acuerdos, pero especialmente de fe para realmente salir de la crisis.
¿Cuál es la importancia del proceso de diálogo, negociación y acuerdo? Es un proceso incluyente. Reúne a un conjunto diverso de voces para lograr un cambio sostenible, las personas deben desarrollar un sentido de apropiación común del proceso y convertirse en partes interesadas en la identificación de nuevos enfoques y así abordar retos comunes.
Implica aprender y no solo conversar. No solamente sentarse alrededor de una mesa, sino modificar la forma en que las personas hablan, piensan y se comunican entre ellas. A diferencia de otros tipos de discusión, se requiere de autorreflexión, del espíritu de indagación y que el cambio personal estén presentes. Los participantes deben estar dispuestos a tratar las causas fundamentales de una crisis y no solo los síntomas que asoman a la superficie.