Pedro Oller

Pedro Oller

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Martes 17 Enero, 2012


Comida saludable salvo en nuestras escuelas


Por Dios. ¡Qué ocurrencia más absurda la del Ministerio de Educación Pública! Decretar, junto con el Ministerio de Salud, la prohibición de comida chatarra en nuestras instituciones educativas públicas procurando bajar el sobrepeso y la obesidad en la población estudiantil es simplemente… inaudito.
El Ministro de Educación, Leonardo Garnier, debe ser, como le dijo un industrial del sector fabricante de bocadillos en Facebook: “Führer des Volkes” (del original Führer des deutschen Reiches und Volkes, que se atribuye al nacionalsocialismo de Hitler y que en español vendría a ser en su completa acepción “Líder del reino alemán y sus pueblos”).
O, Garnier debe temer por la amenaza que en Twitter le profirió un anónimo (con foto pero de nombre indefinido AIPAnews) quien le sentenció: “Nunca he tenido a un enemigo en mi vida, pero prometo que haré todo lo posible por sacar a Leonardo Garnier del MEP.”
La reacción a consecuencia del decreto no sólo ha sido desmedida e insensata, sino que también raya en lo peligroso. Si se sienten amenazados por la pérdida de mercado, no culpen al Ministro Garnier sino ubíquense.
El movimiento por sanear la alimentación escolar tiene más de 6 años de existencia y quien no se ha enterado, es porque no ha querido. Sobre todo quienes desde la banda de comida chatarra han hecho caso omiso de lo que está sucediendo:
En el año 2005, Jamie Oliver (el simpático chef inglés que por AMNET hemos conocido muchos como el Naked Chef) lanzó al aire en Inglaterra un programa que denominó Las Comidas Escolares de Jamie y arrancó la campaña Aliméntenme Mejor en aras de llevar comida saludable a los comedores escolares. El Reino Unido tiene una tasa del 25% de niños obesos o con sobrepeso. ¿Se vale? Para Oliver no y arrancó desde su tribuna con el trabajo.
Su campaña no sólo logró que el gobierno británico comprometiera la cifra de 280 millones de libras esterlinas durante el mandato de Tony Blair sino también que se expandiera a los Estados Unidos. Su programa sobrevivió poco en ABC por el lobby de quienes producen y venden comida chatarra. Sin embargo, el ímpetu no cesó y ahora llega hasta Nueva Zelanda y Costa Rica.
En el 2010 los foros TED le otorgaron un premio por concientizar los cambios en estilo de vida y alimentación que ha promovido.
En la escuela de mis hijos, hace exactamente un año, un grupo de madres propuso y se implementó un programa similar. Son pocos chiquillos en comparación a lo que el decreto del Ministro Garnier implica. Lo simpático es que no recuerdo que, a pesar de que quien le acusa de nazismo es padre de la misma escuela, haya berreado de forma tan fea entonces…