Juan Manuel Villasuso

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Viernes 11 Enero, 2008

Dialéctica
Cinco nubes negras

Juan Manuel Villasuso

La semana pasada escribí sobre las pintas económicas. Algunos lectores amigos me han dicho que sienten que la economía va bien, que el desempeño fue satisfactorio en 2007 y que estiman que en los próximos meses continuaremos por el buen camino.
Mi respuesta ha sido que en ese despejado firmamento económico se observan cinco nubes negras que deben preocuparnos y que merecen la atención de las autoridades económicas.
Parto de la premisa de que en el ámbito internacional las condiciones serán menos propicias que el año anterior, incluso podrían ser negativas si los pronósticos pesimistas de algunos analistas internacionales se llegaran a cumplir. Ya hay señales que predicen el estancamiento.
Economistas de dos de las mayores firmas de Wall Street, Merrill Lynch y Goldman Sachs, han dicho que la recesión ya llegó a Estados Unidos. Y el “efecto enero”, que se manifiesta en las bolsas de valores, mostró una significativa caída del Dow Jones (5,1%), S&P 500 (5,3%) y Nasdaq (8,0%). Además, el precio del petróleo se mantiene en el umbral de los US$100 el barril, dispuesto a traspasarlo de manera definitiva en cualquier momento.
De cara a este escenario internacional poco indulgente enfrentamos condiciones internas que provocan desazón porque inciden de manera desfavorable en la macroeconomía y en diversos actores económicos. Son las cinco nubes negras que oscurecen el horizonte.
La primera nube es la inflación. A pesar de las declaraciones del Banco Central de que su única meta es la lucha contra la inflación, lo cierto es que en 2007 esta repuntó con fuerza. El problema ahora es que el crecimiento de los precios ya no puede interpretarse desde las minidevaluaciones, al elevado déficit fiscal, o las deudas del ente emisor. Además, el aumento en las importaciones de hidrocarburo no alcanza para explicar una inflación de dos dígitos.
La segunda son las tasas de interés negativas. En diciembre la tasa de interés pasiva neta promedio del Sistema Financiero para depósitos en moneda nacional fue del 6,49%, al tiempo que la inflación alcanzó un 10,81%. Es evidente que los réditos recibidos por los ahorrantes no compensaron los aumentos en el índice de precios y, por lo tanto, su capital financiero mermó. Eso resulta insostenible a mediano plazo y abusivo para quienes no tienen clara conciencia de que padecen de “ilusión monetaria”.
El tercer nubarrón tiene que ver con el tipo de cambio y la revaluación del colón. El sistema de bandas ha provocado que la moneda nacional eleve su valor con respecto al dólar. La consecuencia de este fenómeno es una disminución de la competitividad exportadora y un estímulo a las importaciones. Aunque en 2007 este efecto no se manifestó con intensidad, es de esperar que este año se incremente el desequilibrio comercial y que perjudique de manera más aguda a los exportadores.
La cuarta nube negra es el aumento de las reservas internacionales del Banco Central, que se elevaron en un 32% en los últimos 12 meses. Esta circunstancia está presionando a la baja el tipo de cambio y es un síntoma de lo que Corden y Neary denominaron la “enfermedad holandesa”, que perjudica al sector exportador.
Finalmente, la quinta nube es la desigualdad. A pesar de la disminución de la pobreza en 2007, lo cierto es que la brecha social continúa ampliándose y el quintil más rico de la población se aleja de los estratos medios. Las consecuencias de esta concentración del ingreso se reflejan en un deterioro de la cohesión colectiva.
¿Tendremos que usar paraguas en 2008?