Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 9 Abril, 2013

Insto a diputados/as a no aceptar el crédito actual en la corriente legislativa y solicitar al BID no menos de $350 millones para la ciencia, la tecnología y la innovación


Reflexiones

Ciencia y tecnología devaluadas

El compromiso de un país y de un Estado con la ciencia, la tecnología y la innovación es el reflejo claro del compromiso con su desarrollo.
Si bien es cierto la educación y la salud son parte esencial del bienestar humano y deben ser claramente priorizadas como política social y económica de primer nivel; la ciencia, la tecnología y sus aplicaciones al mercado a través de la innovación son esenciales para el crecimiento de la productividad, la competitividad, el empleo y en general, el bienestar material de una sociedad.
Es por eso que casi 20 años después del primer BID en ciencia y tecnología, que fue significativo para el desarrollo de la infraestructura básica en ciencia y tecnología que hoy tenemos, resulta un marcado retroceso para el Estado costarricense el apostar tan poquito como segundo préstamo BID de apenas $35 millones.
No puedo coincidir con quienes hoy son la autoridad pública en el MICITT que un proyecto tan significativo como el Plan Nacional de Ciencia y Tecnología o más aún, el proyecto de medio siglo impulsado por nuestro destacado astronauta y científico Dr. Franklin Chang puedan hacerse realidad con una cifra tan poco significativa de recursos como apuesta pública.
“Jodidos y agradecidos” nos han dejado las palabras gastadas de la administración y su programa de gobierno y otra vez son más excusas que realidades. Así, con esa miopía de nuestra clase dirigente será poco probable poder alcanzar mejores niveles de vida y bienestar para nuestro pueblo.
Pero si además agregamos que se ha pretendido olvidar lo difícil que es gestionar y administrar recursos públicos, la miopía del Ministro de turno termina por instalar en el contrato del préstamo en una unidad ejecutora dentro del MICITT, algo que terminará por hacer inviable el gasto de los recursos.
Otra vez las pequeñeces e intereses mezquinos terminan por hacer de un proyecto país un pequeño crédito de bajo impacto y además, con escasa visión. Si pensamos en pequeño seremos pequeños toda la vida.
Más allá de las áreas de gasto del crédito, de las cuales podríamos debatir en otras reflexiones, el problema es que cuando pensamos en pequeñito en materia de políticas públicas nos quedamos en pequeñito.
Esa Costa Rica visionaria de los 70 del siglo pasado pareciera diluirse cada día más. Con una inversión de menos del 0,4% del PIB en ciencia y tecnología la calidad y cantidad de empleos seguirán deteriorándose, la productividad y por ende la competitividad de nuestras empresas seguirá disminuyendo y al final del día, todos perderemos como país calidad de vida.
Insto a los señores y señoras diputados a no aceptar el crédito actual en la corriente legislativa y solicitar al BID no menos de $350 millones para la ciencia, la tecnología y la innovación.
Como diría José Figueres Ferrer en los 70, “si nos vamos a jalar una torta, que sea en grande”.

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