Un chorreador de café diseñado en Costa Rica llegó esta semana a manos del Papa León, en una historia que sorprendió y emocionó a quienes participaron en su creación.
La pieza nació de una colaboración entre Plinc y El Canto, un proyecto construido a partir de años de trabajo compartido, ideas y admiración por la cultura costarricense.
Según relataron sus creadores, el regalo representa mucho más que madera y pintura.
El chorreador fue intervenido por El Canto mediante el trabajo artístico de Luis Madrigal.
La pieza también reúne horas de trabajo, conversaciones, amistad y un profundo aprecio por las tradiciones que inspiran a sus creadores.
“Nunca imaginamos que uno de esos proyectos terminaría llegando hasta las manos del Papa León”, compartieron Vanessa y Andrea Chacón, de El Canto, en Instagram.
Para el equipo, la noticia adquiere un significado especial al tratarse de un objeto creado íntegramente en Costa Rica.
“Pensar que una pieza creada aquí, entre manos costarricenses, pudo viajar tan lejos y convertirse en un regalo tan significativo nos llena de emoción y gratitud”, señalaron.
El gesto también contó con la participación de Jovel Álvarez, a quien agradecieron por confiar en el proyecto y permitirles formar parte de la iniciativa.
“Gracias, Jovel Álvarez, por permitirnos ser parte de este gesto. Por confiar en nuestro trabajo y por recordarnos que los detalles más sencillos muchas veces son los que más historias cuentan”, expresaron.
Desde Monteverde, Plinc destacó el simbolismo del chorreador como un elemento ligado a una de las tradiciones más representativas del país.
“Nos llena de orgullo y emoción acompañar al Papa y a todas las personas que disfrutan del café chorreado dentro y fuera de Costa Rica”, indicó Plinc, también en sus redes sociales.