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Chavela Vargas se resiente de su “esfuerzo” en España
La intérprete permanecía ayer en un hospital madrileño para determinar las causas del cansancio que sufre

Nueve mil kilómetros en avión, una multitudinaria rueda de prensa y un recital de una hora pero, sobre todo, 93 años “entre pecho y espalda” han pesado en Chavela Vargas, que ha tenido que ingresar en un hospital madrileño para determinar “las causas” del “cansancio” que sufre.
Según han explicado a Efe fuentes de su entorno, la artista se encuentra “bien y consciente” pero los médicos han querido hacerle “una revisión general” antes de regresar el próximo domingo, como tiene previsto, a México.
Vargas estuvo el miércoles todo el día reponiéndose del “gran esfuerzo” de su emocionante recital con Martirio y Miguel Poveda pero ayer continuaba “muy ausente” y las dos enfermeras que la acompañan desde México y sus amigos han optado por llamar al servicio de emergencias médicas (SAMUR) para que “chequearan” su estado.
Aunque no han encontrado ninguna patología “reseñable”, según las mismas fuentes, han decidido trasladarla al hospital de La Princesa para que allí examinen en profundidad su estado de salud.
La intérprete de “La Llorona”, de hablar trabajoso y con necesidad “de vez en cuando” de oxígeno, está en silla de ruedas desde que “una mañana” en su casa de México se levantó y los pies “no le respondían”, contaba ella misma entre risas en el recital del pasado martes en Madrid.
María Isabel Anita Carmen de Jesús Vargas Lizano (Costa Rica, 17 de abril de 1919) llegó el 1° a Madrid para dar una rueda de prensa el 5, luego un recital con los poemas de García Lorca que recita en su último disco, “La luna grande”, y presentar la versión actualizada de sus memorias, “Dos vidas necesito. Las verdades de Chavela”.
El libro, con anécdotas rigurosamente inciertas que contribuyen a su mito más que al rigor histórico porque cada vez que recuerda una verdad “la cambia en otra”, lo escribió a medias con su amiga, la periodista María Cortina, en 2009 y ahora, para su edición española (Montesinos), se han incorporado fotografías y dibujos.
Cuenta Chavela —“con 'v' y no con 'b', para joder”— que estuvo en el infierno del alcohol durante 20 años empujada por la desesperación que le produjo la muerte de sus grandes amigos, Alvaro Carrillo (1969) y José Alfredo (1973), los que la ayudaban con su poesía y su música a salvar un dolor que siempre la ha acompañado y que nunca la ha doblegado.
Sin embargo, “pasa” de explicar qué razón había para que su padre la “castigara” con una niñez “absurdamente desdichada” y cuál fue el secreto que le dejaron en legado Diego Rivera y Frida Kahlo, “el amor de su vida”.
Poética y onírica, homenajea en su relato vital a su “cuate”, su “compañero del alma”, Federico García Lorca, el mismo que la ha sacado de su casa de Tepoztlán (Morelos), la ha subido a un avión tras siete años ausente de España y le ha hecho un poco más “livianos” sus 93 años de dolor y rebeldía, de “resbalones” y “tequilones”.
“La barca en que me iré lleva una cruz de olvido”, cantaba el martes, haciendo que Poveda llorara sin consuelo, esta mujer venida de “un mundo raro” y que habla de la muerte muy a menudo, aunque dependiendo del ánimo, la llame “la Señora Muerte” o “la pinche pelona”: “al paso que voy me estaré muriendo a los 105 años”, desafía.

Madrid / Efe

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