¡Chau Independiente!
Jugadores del Independiente de Avellaneda abandonan el terreno de juego, derrotados por San Lorenzo y descendidos. Marcos Adandia-AFP/La República
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¡Chau Independiente!

El glorioso club de Avellaneda se fue al descenso

El Independiente argentino comprende ahora que descender de la única categoría en la que compitió desde principios del siglo XX y cimentó su gloria es morir un poco.
El conjunto rojo disputará el torneo B argentino de 42 jornadas con otros 21 equipos, 12 de ellos provincianos, después de ser protagonista durante una centuria del clásico de Avellaneda con el Racing, además de alcanzar 16 títulos en torneos locales y otros tantos internacionales.
En la sede del club y en el estadio Libertadores de América hubo un silencio ensordecedor ayer domingo, un día después de consumado el retroceso de los 'Diablos rojos' en el ámbito de sus clamorosos triunfos, de su notable prestigio.
El sábado, Independiente perdió con San Lorenzo 1-0 en la penúltima fecha del campeonato, derrota que le costó el descenso.
Los hinchas y socios del club reclaman la renuncia del presidente Javier Cantero, y dudan sobre la continuidad del entrenador Miguel Ángel Brindisi, quien asumió su cargo cuando poco quedaba por hacer para lograr la permanencia en la Primera División.
El gran ídolo de la afición, Ricardo Bochini, múltiple campeón con el equipo entre los años setenta y noventa, afirma que el descenso se produjo por “malos dirigentes y jugadores que no estuvieron a tono con la grandeza del Independiente durante seis torneos”.
El Independiente, siete veces campeón de la Copa Libertadores, tendrá como rivales a varios equipos con un pasado importante de la categoría de honor argentina, como Banfield, Ferrocarril Oeste, Huracán, Unión, Instituto y Talleres de Córdoba.
Pero el ganador de dos Intercontinentales ante el Juventus italiano (1973) y el Liverpool inglés (1984) también provocará la ilusión de futbolistas que intentarán jugar contra el equipo rojo uno de los mejores partidos de su vida con las camisetas de Crucero del Norte de Misiones, Douglas Haig de Pergamino, Patronato de Paraná y Villa San Carlos de Berisso, entre otros.
En el torneo de ascenso que se disputará entre agosto de este año y mayo del próximo, el Independiente deberá viajar unos 14 mil kilómetros en busca de triunfos que le aseguren su regreso a la división de oro lo más rápidamente posible.
En medios cercanos al club no existen dudas de que habrá varias bajas, entre ellas las de los veteranos Ernesto Farías, Jonathan Santana, Víctor Zapata, Eduardo Tuzzio, Roberto Battión, Luciano Leguizamón e Hilario Navarro.
Junto al creativo Daniel Montenegro, los juveniles Diego Rodríguez, Lucas Villalba, Juan Manuel Trejo, Francisco Pizzini, el paraguayo Adrián Fernández y Leonel Miranda apuntan a convertirse en la base del equipo para lo que viene.
El Independiente nunca había descendido. En 1983 se proclamó campeón y provocó con una victoria en la última jornada el descenso de su rival histórico, el Racing, situación que jamás pensó vivir como propia.
El Racing volvió a la primera división en 1985 tras superar el momento más amargo de su historia. Sus hinchas lo interpretaron como una resurrección.
El Independiente sabe desde hoy que descender de categoría es morir un poco.

Buenos Aires
EFE

 

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