Marcello Pignataro

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Lunes 22 Diciembre, 2008

Carta al Niño

Marcello Pignataro

Obviamente me agarró tarde para enviar una carta formal al Niño Jesús, pero confío en que, primero, sea lector asiduo de LA REPUBLICA y, segundo, que con todos los avances tecnológicos que tenemos hoy en día le dé suficiente chance de traerme lo que le pido, aunque sea en cuotas a lo largo de 2009.
Para empezar, quisiera que Costa Rica saliera de su estancamiento. Sea por medio de una Asamblea Constituyente —aunque algunos ilustres columnistas de esta sección han manifestado ya su oposición —o sea por medio de reformas a diversos artículos o leyes, o sea por eliminación de la Sala Cuarta (o su ratificación, más bien, como Poder Gobernante).
Quisiera que los diputados y diputadas, miembros de partidos políticos (de oposición o del Gobierno), se quiten la venda de los ojos y que, verdaderamente, trabajen por el país a largo plazo y no, como dice La Machaca, que piensen en chiquitito y pensando en el primer domingo de febrero de 2010. Que les den viaje a proyectos grandes, que no tengan miedo de legislar para las futuras generaciones, en lugar de hacerlo para las futuras posiciones.
Quisiera salir a caminar por San José y poder tomarme un refresco en uno de esos cafés tan coquetos que hay en los bulevares, sentado, con calma, conversando. Quisiera volver a tener tranquilidad de cuerpo y de alma.
Quisiera que don Oscar Arias dejara de gobernar para él y su ego y se acuerde de gobernar para el país. Que no salga corriendo cuando hay desastres naturales, económicos o sociales; que descanse bastante (para que no se canse) y que se le curen sus dolencias en la garganta (debe ser el aire acondicionado de los aviones lo que le hace mal).
Quisiera que los alcaldes del país aprendan a manejar sus presupuestos de reparación de calles y dejen de echarle la culpa al Ministerio de Obras Públicas y Transportes por el patético estado de las carreteras de sus cantones.
Un pequeño paréntesis: a quienes me honran con su lectura, los invito a transitar por el Bulevar de Los Yoses y que conozcan varios candidatos a ser “Monumento al Hueco”.
Quisiera que los demás equipos de Primera se armen bien para que Saprissa deje de ser campeón (escribo la columna antes de la final en el Ricardo Saprissa, pero creo que sé cómo terminó) y que el Campeonato Nacional de Bola pueda ser un poquito más emocionante. Ya se nos acabaron las bromas para los liguistas, heredianos y ni se diga de los cartagos. Y eso que tenemos como tres torneos jugando sin entrenador.
Quisiera que los medios de comunicación en general (excepción hecha del diario que me da el honor de llegar a ustedes) dejaran de teñirse tanto de amarillo y buscaran noticias buenas. De esas que dan paz, alegría, orgullo y satisfacción.
Como complemento a mi deseo anterior, quisiera que la violencia se erradicara de Costa Rica. Ya no más muertes en las carreteras, no más asesinatos ni agresiones domésticas, no más abusos a los niños y niñas de este país, no más borrachos al volante, no más pitos en las presas (¿No más presas?).
En plan serio, quiero un iPod Touch de 32GB.
Feliz Navidad a todos.