Macarena Barahona

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Jueves 18 Octubre, 2007

Cantera

Macarena Barahona

El grupo de teatro Sursum Veritate nos está presentado una producción del dramaturgo español Juan Mayorga, que se encuentra en el apogeo y éxito de su carrera.
Su obra es paradigmática de nuestro duro vivir en la contemporaneidad de este siglo XXI, lleno de dramas colectivos y altísimas fortunas globalizadas.
Talvez nunca como hoy la soledad humana vive su plenitud y el sufrimiento más poderoso, el ser humano apenas niño abandonado a sus adultos.
Este autor ha sido retomado como compromiso ético por parte del director costarricense Fernando Rodríguez Araya y un generoso elenco de excelentes actores, Vinicio Rojas, Roxana Campos, Rosibel Carvajal, Víctor Valdelomar, Andrés de la Ossa, Mary Nieves Barahona, Marco Palma y María Laura Salom.
En la soledad de un escenario, donde los espectadores deben participar en el caos fragmentario, del dolor de un niño utilizado como mercancía por unos y otros, se reconstruye y casi se autodestruye.
Los miedos más terribles de los verdaderos cuentos infantiles, con sus rudas moralejas, donde los verdaderos monstruos que comen niños son los adultos, los hombres y las siempre cómplices, las mujeres.
“Hamelin”, obra que se presenta en nuestro Teatro Variedades, es teatro esencial. Cada actor y actriz nos obsequia sus talentos y su trabajo sin tacañería. Esta generosidad teatral es pocas veces vista en nuestras frívolas salas de teatro, donde la chabacanería y el decadente eros urbano gana a la estética y a la ética del verdadero arte, que se sabe existe para refundirse con lo mejor del ser humano.
Nuestra vida cultural se enriquece con esta puesta en escena. Es un sustancial trabajo del dramaturgo español, más que comprometido con el ser humano, que es retomado sin miedo y nos llena de estupor en el silencio que recoge a la intimidad de la butaca del Variedades. Sin tregua, observamos vidas cruzadas en la ignominiosa y humillante vida del pederasta.
¿Sabemos los adultos verdaderamente quiénes son nuestros niños y niñas? ¿Sabemos realmente cuidarlos y respetarlos en nuestra sociedad donde todo se trastoca en mercancías que se trasmutan al mejor postor, donde la pobreza se lleva a la cama, a la mesa y al espíritu de todos?
Sentarse a reflexionar en nuevas magias que la actuación nos obsequia, magias profundas del ser humano, sus retos y sus dudas. Los convido no a reírse, sino a sentir el buen teatro costarricense.