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Cantera

Macarena Barahona [email protected] | Jueves 04 octubre, 2007


Cantera
Macarena Barahona

Estamos dando un ejemplo del libre ejercicio de la soberanía popular, en el marco de nuestro primer referéndum sobre si aceptamos o no un acuerdo comercial con Estados Unidos.
Ante la atenta mirada de la ciudadanía latinoamericana, que igualmente ha estrenado el siglo XXI presionando las viejas estructuras políticas y forzando, con su presión y la de los nuevos grupos sociales que han participado activamente en las transformaciones de los sistemas electorales, las decisiones de los gobiernos, de los partidos políticos, a los grandes ejercicios históricos como lo es en el caso de Ecuador y Bolivia a nuevas Constituciones Políticas, donde se reflejen y normen las nuevas reglas sociales que entre el Estado y la ciudadanía moderna y culta deben existir.
Es necesario comprender los impulsos sociales que demandan pacíficamente aperturas en las libertades políticas y nuevos espacios donde crecer políticamente en derechos, en participación y responsabilidades.
Comprender esto, es crecer en nuestra cultura política, crecer en cuanto a derechos humanos. Estamos viviendo un pleno goce de nuestros derechos, al igual que varios países suramericanos que han ido transformando sus vidas políticas y sus culturas políticas en estos pocos años de siglo XXI.
Todos, por la gracia tecnológica, nos vemos y analizamos al instante. Nuestra riqueza de aprendizaje de un pueblo culto que decide ejercer, sin más violencia que el sufragio, una fundamental opinión sobre asuntos de Estado, será compartida por los demás pueblos latinoamericanos.
Un crecimiento más en la cultura latinoamericana y en la ampliación de nuestros sistemas democráticos. Cambiamos nuestra manera de conducirnos como viejas “repúblicas bananeras” a nuevas democracias latinoamericanas.
Comprender los deberes de la contemporaneidad, es comprender el crecimiento de las libertades ciudadanas, de los nuevos ejercicios de la clase política, de la criticidad hacia los funcionarios políticos, que, como tristemente en nuestra vida ciudadana, vemos la impunidad, el regocijo sin modestia y la falta de ética y moral.
Costa Rica latinoamericana es la Costa Rica de cambios, de compromiso, de conciencia crítica de nuevos grupos y nuevos ciudadanos que demandan mejor calidad de vida, más ejercicio pleno, más control en los asuntos de Estado.

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