Macarena Barahona

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Jueves 27 Septiembre, 2007

Cantera

Macarena Barahona

Este próximo 7 de octubre se convertirá en la graduación de nuestra incipiente vida ciudadana.
Cada uno de los mayores de edad seremos soberanos en ejercer la democracia por primera vez, para un puntual y crucial asunto de Estado.
Un nuevo aire en nuestra peatonal y callejera democracia ha atilintado las ideas de lo que hasta hace poco era cercado coto de los y las políticas.
En la reflexión y discusión viva y pasional, como es la política, se han ventilado los valores de la manoseada vida civil y políticamente bipartidista sobre los verdaderos asuntos de Estado.
El domingo 7 de octubre, la elección nos encaminará a sendas divergentes de lo que queremos como porvenir heredar a nuestros jóvenes y generaciones futuras. Estos históricos conceptos, probados en el ardor de la lucha republicana, de la tensión al antiguo imperio español, de una “soberanía” de “nación”, con “El pacto de Concordia” creció y enfrentó al naciente y poderoso Estados Unidos con su apoteósica manera de extender territorios dominios y mercados.
Estas viejas palabras han sido defendidas de la mano de otras, que en el discurrir del siglo completaron nuestras vidas con más justicia e igualdad.
Reestrenamos la ciudadanía plena al conquistar en las calles de nuestra capital, el digno derecho de un referéndum ante un Tratado de Estado que ha comprendido casi todos los aspectos de la vida nacional, sus hombres, sus mujeres, nuestra maravillosa naturaleza, con la tierra, mares y confines, como otrora los descubridores y conquistadores españoles tomaron posesión de nuestra tierra.
Es apasionante percibir la dignidad de muchos y muchas costarricenses que en estos días han participado, cada uno en su área, explicando con conocimientos y rigurosidad los puntos del TLC y sus consecuencias.
Tantos y tantas, que la vida cívica se ha enriquecido y esta experiencia en la vida social, aparte del resultado, es la graduación de que nuestros derechos formales en este sistema político harán que las instituciones del Estado y sus funcionarios sepan autolimitarse y controlarse en el futuro.
Por qué olvidar lo que hemos aprendido en estos días, que el verdadero poder lo tenemos todos los ciudadanos, eso hará estremecer a más de un político.
Y se constituirá en el fin de la era bipartidista, de la modorra de ideas partidarias, de la corrupción, y de la apatía. Se inicia una nueva era para la democracia costarricense, la del desarrollo político soberano y la dignidad de la economía, nuestra naciente independencia.
Estos días hemos sentido la PATRIA colectiva y plural y que todos somos los soberanos, nuestro pedacito de soberanía lo defenderemos el 7 de octubre, como me dijo una alumna. Y es ciertísimo.