Canal de Panamá beneficia al planeta, rediseña rutas comerciales
Para Panamá, combatir con éxito el cambio climático podría ser crucial para el futuro del país.
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Tras una expansión de nueve años a un costo de $5.250 millones, la cual está redefiniendo las rutas comerciales históricas, resulta que el canal de Panamá también favorece un poco al planeta.

Al ofrecer un atajo para entregar miles de millones de dólares de bienes fabricados en Asia a los puertos de la costa este de Estados Unidos, la vía interoceánica ha ayudado a los clientes de las empresas navieras a reducir sus emisiones colectivas de carbono en 17 millones de toneladas durante el primer año completo de operación. Cuando se planeó la expansión, el pronóstico interno de la autoridad fue de 9,6 millones de toneladas, según Alexis Rodríguez, especialista en protección ambiental de la Autoridad del Canal de Panamá.

Para Panamá, combatir con éxito el cambio climático podría ser crucial para el futuro del país. El agua del canal es la que fluye desde hace siglos de las montañas del país. Ha habido momentos en los últimos años cuando los bajos niveles de agua obligaron al canal a imponer restricciones menores a los barcos cuyo paso autorizaba.

"Si no tomamos medidas para reducir la contaminación, todos sufriremos en nuestros bolsillos”, dijo Rodríguez en una entrevista en Londres, donde asistió a una reunión de gobiernos globales para discutir la contribución de la industria naviera a la lucha contra el cambio climático.
Además de ayudar a los fabricantes asiáticos a entregar mercancías a la costa este de Estados Unidos más rápidamente, el canal ensanchado ha rediseñado las rutas comerciales de los productos básicos. Los crecientes suministros energéticos de Estados Unidos, especialmente los gases licuados e incluso el petróleo, fluyen en la dirección opuesta como nunca antes. El enlace también se puede utilizar para transportar mineral de hierro, carbón y granos a Asia desde lugares como Brasil, Colombia y Argentina.

El impulso al medio ambiente viene del hecho de que son barcos más grandes y más eficientes los que atraviesan la vía ahora. Críticamente, se pueden recortar miles de kilómetros de viajes, lo que significa que consumen mucho menos combustible.

El apoyo de Panamá a normas ambientales más estrictas para el transporte marítimo, que también incluye promover límites a las emisiones de azufre, se debe en parte a su deseo de evitar cualquier amenaza a largo plazo a los niveles del agua del canal, dijo Rodríguez.

La autoridad ahora espera que sus clientes ahorren cerca de 320 millones de toneladas de CO2 en la primera década de la operación ampliada, dijo Rodríguez. Eso es aproximadamente el doble de la cantidad anticipada cuando se planificó la expansión. Igual que las emisiones anuales de España.

Los buques dedicados al comercio marítimo internacional queman principalmente fuelóleo pesado, una de las formas más sucias y baratas de energía.


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