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Barcelona fue el postre

Real Madrid los goleó e hizo ver mal

Luis Rojas y EFE
lrojas@larepublica.net

Para darle a su afición una celebración como esta lo merecía, el Real Madrid pasó ayer por encima de su acérrimo rival, el Barcelona, 4-1, en un clásico español totalmente merengue y que denotó el porqué uno es campeón y el otro atraviesa uno de sus peores momentos.
Los catalanes fueron un postre, para un Madrid que alcanzó el título de monarca el domingo pasado y lo poco bueno que mostró el Barza, fue el recibir a los merengues, a su salida a la cancha del Bernabéu, con aplausos, congraciándose con quien luego les suministró una paliza.
Barcelona fue un equipo desconocido, decadente, que se limitó a contemplar cómo el Madrid se divertía en el césped y su afición en las gradas.
Todo le salió bien al Real, donde volvió a marcar Raúl, reapareció con gol Ruud van Nistelrooy e Iker Casillas se aseguró el premio al meta menos goleado.
Sin velocidad, ni fuerza y menos aún ánimo para inquietar a su rival, el conjunto azulgrana dedicó tres cuartos de hora a contemplar cómo jugaba con él un Real Madrid sorprendido por la actitud de un rival que apostaba en este juego al segundo puesto, que significa ni más ni menos que esquivar la fase previa de la Liga de Campeones.
En 20 minutos el Real había resuelto el partido con goles de Raúl González, su decimoctavo y del holandés Arjen Robben.
Rijkaard trató de sacudir el pulso de su equipo y, de inmediato, sacó al mexicano Giovani dos Santos, una apuesta arriesgada, a costa de sacrificar al islandés Eidur Gudjohnsen.
Pero no varió mucho el panorama. Que se concretase la goleada fue cuestión de tiempo y la firmaron el argentino Gonzalo Higuaín, reconvertido en ídolo de la hinchada y el holandés Ruud van Nistelrooy desde los 12 pasos, tras manos de Carles Puyol.
Al final fue Thierry Henry, quien impidió que su equipo saliera con las manos vacías del Bernabéu, pero no la desazón de un equipo que en agosto tendrá que superar una fase previa de la Champion.
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