Bancos italianos se recobran gracias a rescate de contribuyentes
Los bancos italianos han logrado salir adelante y pulsar el botón de reinicio. Bloomberg/La República
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Los italianos probablemente estén a punto de experimentar algo que no sienten desde hace cierto tiempo: confianza en el sistema financiero de su país.

Responsables de la Unión Europea pusieron fin este martes a años de turbulencia en el sector bancario italiano aprobando un plan para salvar a Banca Monte dei Paschi di Siena SpA, entidad que fue en su momento pilar del sistema financiero y llevada al borde de la ruina por los préstamos morosos y la mala gestión.

Tras la liquidación de dos entidades crediticias en el norte de Italia el mes pasado, la medida desactiva lo que ha sido una gran fuente de tensión financiera y política en la eurozona durante los dos últimos años. También brinda a la tercera mayor economía del bloque la oportunidad de reiniciar un sector bancario asediado desde hace tiempo por unas colocaciones lamentables y una interferencia política que frenaron el crecimiento.

"Estos acuerdos marcan un punto de inflexión para todo el sector bancario italiano, ya ha pasado lo peor. Los bancos italianos han logrado salir adelante y pulsar el botón de reinicio", dijo Federico Ghizzoni, exmáximo responsable de UniCredit SpA, el mayor banco de Italia, y ahora vicepresidente ejecutivo de Clessidra SGR, una sociedad de inversión con sede en Milán.

Lo hicieron con la considerable ayuda de los contribuyentes, una práctica que se suponía era cosa del pasado. La Comisión Europea aprobó una inyección de capital estatal de 5.400 millones de euros ($6.100 millones) en Monte Paschi, que ha estado en el limbo desde el fracaso de una venta de acciones de emergencia en diciembre pasado. De acuerdo con un proceso llamado "recapitalización preventiva", la entidad bancaria puede ser reestructurada para descargar préstamos morosos y reorganizar sus prácticas comerciales.

No se aplicó el mismo tratamiento a Banca Popolare di Vicenza SpA y Veneto Banca SpA, dos presencias en el noreste de Italia que gastaron su capital en tanto se acumulaban los préstamos en mora. En junio, el Banco Central Europeo consideró que ambos bancos eran insolventes y el Gobierno italiano aportó hasta 17 mil millones de euros para reformarlos. Intesa Sanpaolo SpA, con sede en Milán, que adquirió los activos buenos de los dos bancos quebrados por un euro, recibió más de 5 mil millones de euros para evitar daños a sus ratios de capital.

Ambas intervenciones parecen ser incompatibles con el espíritu, si no la letra, de las normas que siguieron a la crisis, diseñada con el fin de evitar el uso de dinero público para hacer frente a insolvencias bancarias en la mayoría de las circunstancias. De igual manera, si bien los funcionarios en Fráncfort y Bruselas aún debaten los matices de la política europea de rescate, es indudable que este borrón y cuenta nueva es una bendición para Italia, al menos en el corto plazo.

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