Logo La República

Miércoles, 12 de diciembre de 2018



COLUMNISTAS


Baja la pobreza

Luis Mesalles [email protected] | Jueves 08 noviembre, 2007


Baja la pobreza

Luis Mesalles

El Instituto de Estadística y Censos (INEC) presentó la semana pasada los principales resultados de su Encuesta de Hogares para 2007. Lo destacable de la encuesta fue la fuerte reducción de los hogares pobres y de los desempleados. Las regiones Chorotega y Brunca, las más pobres del país, son las que experimentan una mayor reducción en la pobreza; al mismo tiempo que los ingresos de los hogares más pobres crecieron en mayor medida que los de los más ricos, dando como resultado una reducción en la desigualdad entre regiones y familias.
Todos estos números son buenas noticias, y merecen ser analizados, principalmente con el fin de saber si esto es flor de un día, o si ya hemos encontrado la fórmula mágica para luchar contra la pobreza. Recordemos que en 2003 la pobreza ya se había reducido en casi un 2%, solo para que al año siguiente volviera a aumentar más del 3%.
Según datos del INEC, una tercera parte de la reducción de la pobreza de 2007 está explicada por dos programas sociales del gobierno: el programa de becas a estudiantes, Avancemos, y las pensiones no contributivas. En el primero, unos 70 mil estudiantes de secundaria están recibiendo un subsidio por mantenerse estudiando en el colegio, mientras que en el segundo unos 73 mil pensionados vieron cómo su pensión básica aumentaba de ¢17.500 a ¢50 mil mensuales. Esto significa que gracias a la ayuda del gobierno, unos 13 mil hogares dejaron de ser pobres. Pero también significa que, de las casi 150 mil personas que se vieron favorecidas con estos programas, una gran mayoría, o era muy pobre como para que el subsidio la sacara de la pobreza, o ya de todos modos no era pobre.
Esto nos dice que intentar seguir reduciendo la pobreza con base en este tipo de programas sociales no es la solución. Además del costo fiscal que esto puede implicar, el control y la focalización del gasto, para que llegue solo a los más pobres es algo muy difícil de lograr.
Por otro lado, hay que tomar en cuenta que dos terceras partes de la reducción de la pobreza de 2007 se dio por la combinación de una menor inflación con un crecimiento de la producción que se tradujo en más empleo, salarios e ingresos para una buena parte de la población. Si se desagrega el crecimiento de la economía, se puede ver que entre los sectores más dinámicos se encuentran los de comercio y construcción, que son dos sectores que generan mucho empleo. Pareciera que el boom inmobiliario y de turismo que estamos viendo, y que favorece mucho a Guanacaste y el Pacífico Sur, se está traduciendo en mayores oportunidades para muchas familias.
Ahora el reto se convierte en cómo lograr que estos resultados se puedan mantener, o incluso mejorar. Ya vimos que los programas sociales focalizados tienen un efecto importante, pero no se puede depender de ellos de una manera sostenida. Lo vital es lograr que el país siga creciendo de una manera que muchos se beneficien. En este sentido, la agenda complementaria que hemos mencionado en esta columna anteriormente es vital.


*Socio-Consultor Ecoanálisis
[email protected]