Argentina en busca de inversión pide a firmas echar otro vistazo
Mauricio Macri, presidente de Argentina habla durante el 162 aniversario de la bolsa de valores argentina. Bloomberg/La República
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El presidente Mauricio Macri ve la inversión extranjera como clave para la prosperidad económica de Argentina. Esta semana, el mandatario intentará convencer a los empresarios del mundo de que ellos también deberían compartir esa visión.

El Presidente ha invitado a los máximos responsables de Siemens, Coca-Cola, Dow Chemical y a otros 2 mil inversores a sumarse junto a todo su gabinete a un foro de tres días en Buenos Aires, que comienza hoy martes, para correr la voz de que Argentina ha dado vuelta a la página después de 12 años de proteccionismo y beligerancia bajo sus predecesores, los Kirchner.
Es una venta difícil. La economía ha estado en recesión desde mediados de 2015, la pérdida de puestos de trabajo ha hecho subir la tasa de desempleo a un 9,3% y la inflación alcanzó un ritmo anualizado del 47%. Después de una breve luna de miel, Macri ahora se enfrenta con los sindicatos por los aumentos salariales y los intentos para elevar las tarifas del gas, tras 14 años de subsidios, fueron bloqueados por el Tribunal Supremo.
Sobre todo, los economistas e inversores dicen que, si bien Macri ha progresado bastante en términos de revertir las políticas populistas de los Kirchner, el país aún carece de un marco legal que ofrezca la seguridad necesaria para hacer negocios.
“Tenemos una larga historia de gobiernos muy populistas y cambiar esto es como cambiar el código genético de un par de generaciones”, dijo Luis Secco, jefe de gabinete de asesores de la presidencia y directorio del estatal Banco de la Nación. “Hasta ahora, el Gobierno se ha centrado principalmente en asuntos macro. El próximo paso debería ser el marco normativo e institucional”.
Lo que Macri podría hacer por ahora es deslumbrar a los inversores que no han sido bien recibidos en su totalidad en Argentina por más de una década. El mandatario eligió hacer esto en una de las maravillas arquitectónicas de Buenos Aires, un icono de la prosperidad a comienzos del siglo XX, que los Kirchner rebautizaron irónicamente con su nombre: Centro Cultural Kirchner, el antiguo Correo Central.
No obstante, el dinero real de la inversión extranjera directa ha sido más difícil de conseguir, ya que tanto el recuerdo de siete defaults en 200 años como los riesgos normativos profundamente arraigados aún persisten. En la página de Internet del Ministerio de Hacienda se contabilizan $32.500 millones en promesas de inversión desde diciembre, pero los datos del banco central revelan que solo $1.300 millones entraron realmente en el primer semestre de 2016.



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