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Consumidores y empleados recibirán mayores beneficios
Apertura en seguros produce ganadores
INS tendrá que luchar ante fuerte competencia

Con la apertura a la competencia del mercado de seguros desde el año pasado, el sector ha empezado a cambiar de manera radical, con beneficios significativos para los consumidores, así como la creación de nuevos empleos.
Mientras tanto, el Instituto Nacional de Seguros (INS), que operó como monopolio durante 84 años, será obligado a reaccionar a un régimen comercial muy distinto al que conocía.
En los últimos 12 meses, seis empresas han sido autorizadas a vender seguros en el país, se trata de Mapfre, ASSA, Alico, Palic, Adisa y Bolívar.
Otras cuatro están en proceso de conseguir el permiso de la Superintendencia General de Seguros (Sugese) de operar.
En lo que a los consumidores se refiere, la competencia está creando nuevas condiciones, tanto en lo que respecta al precio como al servicio.
En tan solo un año, los precios de la mayoría de las pólizas han bajado por montos que varían desde el 10% hasta el 25%, dependiendo del tipo, según gente cercana al sector.
“En las líneas de aseguramiento donde hay competencia, el INS ha desatado una guerra de precios y las primas han bajado”, explicó David Garrett, gerente general de UNICEN, Corredora de Seguros.
Una transformación en el mecanismo que se utiliza para vender las pólizas, también estimula una reducción en los precios.
Las leyes de apertura permiten la creación de corredoras, empresas independientes, que analizan las opciones ofrecidas en el mercado por las aseguradoras, para encontrar las pólizas más aptas para un cliente específico.
La Sugese ha autorizado, en los últimos nueve meses, a cinco corredoras. Además, el Banco Nacional y Banco de Costa Rica han operado como corredoras desde 2009.
El consumidor siempre puede consultar a un agente, que vende las pólizas de una sola empresa; no obstante, la existencia de una nueva alternativa ha logrado reducir los costos de las pólizas en general.
La especialización de las aseguradores también tiende a generar mayor grado de eficiencia, lo que por su parte contribuye a reducir los precios.
Mientras Mapfre y ASSA ofrecen una cartera amplia de productos, Alico y Palic se concentran en las pólizas de seguro personal, o sea salud y vida, sobre todo para los clientes corporativos.
Referente al servicio, esto está cambiando, las empresas han logrado reducir el tiempo de respuesta a los reclamos de los asegurados.
“Las principales ventajas de la apertura son la incorporación de una amplia gama de coberturas, asesoría en administración de riesgos, mejor servicio a los usuarios y la capacidad de adecuar las coberturas a las necesidades de cada cliente”, dijo Sergio Ruiz, gerente general de ASSA.
Además, los consumidores cuentan con más opciones, en las formas bajo las cuales ellos pueden interactuar con las empresas.
Estas incluyen una mayor disponibilidad de datos de su cuenta en Internet, y hasta la opción de cancelar las pólizas en línea, lo que agiliza los procedimientos para el cliente y la empresa.
En un futuro cercano, las operaciones a través de la Web permitirán otros cambios, como el seguro expendible, que permitirá al consumidor comprar una póliza de viaje en línea.
El requisito será enviarle a la aseguradora el pasaporte escaneado, y efectuar un pago digital, así como extender la garantía de un equipo de forma electrónica.
“Costa Rica es una gran oportunidad de negocios. Es un mercado que se expandirá, creará fuentes de empleos y presentará múltiples ofertas, donde el principal beneficiado será el consumidor”, comentó Alfredo Ramírez, gerente general de Pan American Life.
En el mediano plazo, es probable que las aseguradora intenten vender varios tipos de productos especializados, que actualmente no están disponibles en el país.
Por el momento, siguen con el reto de ampliar su participación en la comercialización de las pólizas ya disponibles.
Otro importante cambio en el sector tiene que ver con las oportunidades de empleo.
Es probable que antes de finalizar este año, ocho aseguradoras privadas ofrezcan sus servicios, de las cuales ninguna tiene una fuerza laboral antes de iniciar las operaciones.
Por eso, tendrán que contratar más de mil personas, en las áreas como gerencia, administración; asistentes de oficina y gestores de ventas.
Los beneficios de la apertura serían mayores para los clientes aun al mediano plazo, suponiendo que vengan otras empresas a competir.
En Uruguay, cuyas condiciones económicas en varios sentidos son similares a las de acá —valor de la producción nacional anual, así como ingreso por persona— operan 13 empresas.
Panamá, con una economía cuyo tamaño también es parecido al de Costa Rica, cuenta con no menos de 30 aseguradoras.
Por su parte, el INS tendrá que luchar por mantener una fuerte participación en el mercado, el cual a mediano plazo probablemente requerirá reducir la fuerza laboral.
Mientras su suerte dependerá de muchos factores, la historia de la apertura en otros países enseña que una estatal tiende a seguir siendo la empresa más grande; sin embargo, hay variaciones significativas.
En Uruguay, 18 años después de la apertura, la estatal Banco Nacional de Seguros domina el mercado, con el 52% del valor de las pólizas vendidas.
Por otro lado, la estatal nicaragüense INISER posee tan solo el 35%, tras la apertura que tuvo lugar en 1996.
Por cierto, el INS cuenta con varias fortalezas, sobre todo una estabilidad financiera; por ser una empresa estatal, es poco probable que quiebre.
Además, sus productos en general son buenos, según varios analistas del sector.
Por otro lado, enfrenta varios retos, entre ellos una estructura de costos administrativos altos.
Actualmente, ese costo conformado más que todo por salarios representa alrededor del 30% del valor de las pólizas que la empresa vende, dado que muchos empleados cuentan con beneficios acumulados, como salario escolar y vacaciones de 30 días.
Mientras que en el caso de las empresas privadas, se trata de un monto de tan solo un 15%, según fuentes cercanas al sector.
De ser así, la estatal tendrá que recortar los gastos, para competir.
“Los colaboradores de esta empresa han comprendido que en competencia hay que 'ponerse la camiseta', ofrecer un mejor servicio a los clientes, interesarse verdaderamente en ellos y procurar que nos sigan prefiriendo”, confirmó Guillermo Constenla, presidente ejecutivo del INS.

Cristina Wulf
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Oscar Rodríguez
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