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Miércoles, 14 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Amor no correspondido

Iris Zamora | Lunes 29 septiembre, 2014


Cuando el cliente no es lo que importa a esos invisibles, todopoderosos mandos medios, de nada vale el honesto afán de sus jerarcas


Amor no correspondido

Querido ICE:
Soy una de tus amantes despreciadas. Entre las librerías circula un texto que se llama “Las mujeres que aman demasiado”. Asumo la responsabilidad del fracaso de nuestro amor, o de mi amor. No es tu culpa esta relación de poder, de la que, hasta ahora, me había sido imposible salir.
Te he defendido, justificado siempre; expuse mi corazón, mis recursos, los pocos ahorros de mi vida, los use en el pago por dos años de un espacio que compraba en Monumental.
Aló Pueblo, sin publicidad se mantuvo durante la tramitación del referéndum y la aprobación de la Agenda de Implementación, con la que te hirieron en serio.
Cuando empecé a cuestionar el CAFTA, la apertura de monopolios y propiedad intelectual; absolutamente todos los clientes de la empresa privada retiraron la publicidad. El éxodo lo iniciaron, los que pautaban a favor del TLC. Es más, me quedaron debiendo dos meses de publicidad pautada (¿Asunto ético?).
Llegó también la desbandada de los anunciantes del Estado; “la orden de arriba” era silenciar ese espacio, que se permitía cuestionar, el procedimiento, el discurso, la agenda de la apertura de las Telecomunicaciones.
La reacción pasó a Canal 13, a “Contra el Muro”; rompieron unilateralmente el contrato. ¡Cuestionaba mucho a los actores del TLC!
Me conocés, no sé amar a medias, el mío fue un amor auténtico. Una pierde la perspectiva. No solo no merecías mi amor incondicional, sino que continúas despreciándolo; estás seguro de los otros 4 millones, que no te abandonarán.
Compro Internet del ICE, electricidad del ICE, telefonía fija del ICE, Móvil del ICE pospago y prepago, TV cable del ICE. Mi utopía continúa siendo este Estado Social de Derecho casi aniquilado por la corriente anti-estado. Vos y la CCSS representan esa causa inspiradora.
He tomado una difícil decisión. No te amo más. Lo mío es enfermizo. Tus servicios son pésimos, irresponsables, de baja calidad. Entre vos y los privados no existe diferencia alguna. El ICE que conocí, eficiente, leal, ocupado de sus clientes, solo es un recuerdo que parece se lo comió la modorra, el hastío, el irrespeto a los que le han sido leales.
Qué pena renunciar a tu defensa. Creía en tu misión; que la mística y la entrega de tus trabajadores de “capa y escalera”, permeaba toda tu organización. Ignoro si la ineficiencia es porque han sido penetrados por la competencia o la desidia propia de un sector que olvidó que su objetivo es el servicio.
En todos los niveles, en el ICE, hay gente comprometida. Sé que don Carlos Obregón y Jaime Palermo tienen puesto el overol, pero parece que no es suficiente. Cuando el cliente, el usuario, no es lo que importa para esos invisibles, todopoderosos mandos medios, de nada vale el honesto afán de sus jerarcas, ni la mística de los compañeros de “capa y escalera”.
Cuando te han desilusionado tanto, te han irrespetado tanto, han ignorado tus demandas, lo sano es romper esta larga relación, en la que solo yo amé.

Iris Zamora