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Sábado, 17 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Alternativas para el electorado costarricense

Natalia Díaz [email protected] | Jueves 26 octubre, 2017


Alternativas para el electorado costarricense

Vivimos un régimen de partidos políticos en democracia. Dichosamente Costa Rica ha ido desarrollando en su vida republicana, una conciencia cívica en su ciudadanía, apegada a valores muy importantes, de respeto al voto, en elecciones libres y de amplia participación con un aceptable abstencionismo electoral.

A pesar de que nuestra patria vio interrumpida su vida constitucional con los hechos revolucionarios de 1948, donde debió convocarse a una nueva Asamblea Constituyente, es lo cierto que desde el siglo XIX, ya nuestros antepasados habían constituido varias tiendas electorales, en las cuales los dirigentes de la época exponían sus nombres a la consideración del electorado de entonces.

Varios fueron los nombres con los que se distinguían los mismos. Quizás era el liderazgo de sus principales dirigentes lo que marcaba la pauta en el quehacer político de tales entidades, más que el responder a una determinada corriente ideológica de las que se encontraban en boga en el momento. Entre algunos, como el Partido Reformista y el Partido Vanguardia Popular o el Partido Constitucionalista, marcaron en buena manera, desde ópticas diferentes, la consolidación de dicho régimen de partidos.

El país ha sido convocado a una nueva justa electoral. Costa Rica muestra una evolución o tránsito —en los últimos años— de un consolidado bipartidismo a uno multipartidario, con gran cantidad de organizaciones con carácter nacional, provincial y cantonal. Ello evidencia que el comportamiento electoral del costarricense ha variado de manera sustancial. Ha habido migraciones importantes de votantes de las fuerzas tradicionales para alimentar la formación de otras organizaciones, o a reforzar organizaciones existentes. Esta vivencia política está en curso y parece se mantendrá por un tiempo que no es posible determinar. Será la presente elección y las siguientes las que pueden marcar una pauta para su consolidación o evolucionar a otras formas.

Es de sumo interés notar que en la actualidad el Tribunal Supremo de Elecciones cuenta con 19 partidos políticos a nivel nacional, pero también existen a nivel provincial 17 formaciones de las cuales solo en Alajuela no se cuenta con ninguna inscrita, y a nivel cantonal el crecimiento ha sido notable al existir 57 partidos. Este solo hecho es evidencia suficiente de que el costarricense viene interesándose cada vez más en el tema político, o mejor, en aquellos temas que le preocupan, o en los que quiere incidir a distinto nivel, en la toma de decisiones.

Esto es lo que los partidos ofrecen si alcanzan el poder en la elección de candidatos a síndicos, a regidores, alcaldes, diputados y presidente de la República: tomar decisiones según las propuestas programáticas ofrecidas.

Quizás sea valioso ahondar en el análisis del comportamiento electoral costarricense, a efecto de determinar si existen otras causas que estén animando tal actitud, o si existen elementos regionales, provinciales, de carácter cantonal o local, que estén influyendo en tal ímpetu por participar más activamente en estos temas de interés general. Por otra parte determinar si son otros intereses de carácter personal, los que pretendan satisfacerse por la vía político-electoral.

Por otra parte, el crecimiento de opciones a nivel nacional, nos muestra una gran cantidad de partidos con las más variadas corrientes de pensamiento. Entre estas, el país cuenta con alternativas reconocidas como son las socialdemócratas, liberales, democratacristianas y socialcristianas, socialistas, humanistas, libertarias. Pero también tenemos otras formaciones que responden a valoraciones de orientación cristiana, o de sector social los trabajadores, las nuevas generaciones, u otras propuestas que atienden criterios más puntuales.

Así las cosas, estimo que los costarricenses tienen en sus manos todas las alternativas para una mejor escogencia, en respuesta a corrientes de pensamiento, plataformas programáticas, liderazgos consolidados o respuestas concretas que los candidatos ofrezcan para temas puntuales.

El próximo torneo nos llevará a una nueva Asamblea Legislativa y nuevas autoridades en el Poder Ejecutivo con el nombramiento del presidente de la República.

Actuemos conforme a nuestra conciencia, apoyando a quienes mejor representen, conozcan y respondan a los mayores problemas que nos aquejan. Como liberal que soy estimo que tenemos las mejores respuestas a los mismos, y contamos con líderes comprometidos con estos ideales que militan en diversas tiendas y ofrecen valiosas alternativas para creer en un mejor futuro para la patria. El ejercicio del Gobierno deberá estar enmarcado, para quienes lo asuman, en la honradez, el trabajo, y la capacidad ejecutiva para atender con prontitud, los conocidos y rezagados problemas que aún nos impiden abrir la puerta al pleno desarrollo como nación.