Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 1 Julio, 2011


Algo se cuece bajo los pies de doña Laura


Aunque la situación es compleja, la presidenta Laura Chinchilla todavía cuenta con suficientes medidas para desahogar los ánimos y evitar que estalle en mayor magnitud la situación de disconformidad de diversos grupos, incluidos algunos empresariales.
Aparte de la urgente atención a la inseguridad ciudadana, principal flagelo que sufren los costarricenses, más problemas se cuecen bajo los pies de doña Laura; aun así, hay válvulas de escape para esa “olla a presión”.
Lo primero es evitar un juego económico “duro”, no sobre-estresar a las clases medias y bajas con aumentos en los combustibles y servicios públicos, más cuando los precios internacionales no lo justifican.
Las pocas posibilidades de que el Congreso apruebe un nuevo paquete de impuestos, puede generar la tentación de buscar vías menos adecuadas para recaudar más dinero del bolsillo de los ciudadanos.
En este sentido el clamor generalizado es que el Estado debe zocarse la faja y reducir gasto superfluo y desperdicios, antes de insistir en más tributos.
Segundo, afinar algunas decisiones políticas sobre los sectores productivos para no desincentivar la inversión en momentos en que las empresas luchan por recuperarse. Más bien urge alentar el desarrollo con una verdadera agenda de simplificación de trámites, reducción de excesiva burocracia, que fomente mejoras palpables en los índices de competitividad.
El juego “duro”, también en el tipo de cambio, con un colón pegado al piso, ayuda a las metas inflacionarias del Banco Central, sin embargo golpea a sectores exportadores y la inversión extranjera establecida, fundamentales para la generación de nuevos empleos.
Tercero, entender que no todas las batallas pueden ser enfrentadas, ni mucho menos ganadas, y terminan por desviar la atención de los temas más urgentes para el país.
Lo anterior explica, en buena parte, las críticas que actualmente recaen sobre el Gabinete, ya que han llevado a la Presidenta a enfrentamientos con varios flancos a la vez, algunos de ellos innecesarios y hasta irrelevantes.
Persiste una falencia de comunicación, si bien es cierto la Presidenta ha sido abierta a reunirse con diversos grupos, flaquea a la hora de recibir los mensajes, principalmente en discernir las buenas críticas, de otras sin fundamento.

Luis Alberto Muñoz