Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

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Miércoles 10 Febrero, 2010


Hablando Claro
¡Albricias!

Aunque lógicamente no todos celebran, es indudable que una sensación generalizada de alivio y satisfacción muy tica priva en el ambiente post electoral. A pesar de los presagios de apatía y ya consabidas insatisfacciones partidarias, los electores acudimos a las urnas no solo con la libertad e independencia que por ventura nos son habituales, sino también con una alegría y un respeto que convirtieron en festejo el domingo veraniego más largo de cada cuatrienio. Y el veredicto final, la “encuesta definitiva” arrojó resultados interesantísimos que nos permiten aquilatar nuestra madurez y augurar esperanzas de cara al necesario reencuentro con el diálogo político y social y también al desafío de la consolidación partidaria (tan necesaria para la fortaleza de nuestra democracia) de las divisas de Acción Ciudadana y el Movimiento Libertario.

Como no podemos estirar el espacio, al menos podemos enumerar algunos motivos del optimismo: 1. Después de tres procesos electorales con abstencionismo al alza, la participación le arrebató cuatro puntos al ausentismo. Si mantenerlo era desafío, reducirlo es meritorio. 2. Apenas seis décadas después de obtener el derecho al voto, las mujeres sabemos hoy que nos es dado no solo elegir sino ser electas. Laura Chinchilla brilla con luz propia. Resultó mucho más grande que Liberación Nacional. Y aunque sería mezquino no reconocer que la victoria también es un aval al desempeño de la administración del presidente Arias, está claro que hombres y mujeres —más allá del signo— trasladan el mando a las capacidades de administración, liderazgo y conducción que han caracterizado las tareas de las féminas en todos los campos del quehacer. Y no es presidenta electa por ser la esposa, viuda o protegida de fulano de tal.
3. Si el mandato popular para la presidencia fue contundente, también resultó revelador para la oposición, especialmente para el PAC y el ML pues aunque ninguno de los dos obtuvo lo que esperaba, ambos son depositarios de una confianza electoral que deberán administrar con sabiduría no solo para hacer oposición a favor de los intereses del país sino también para consolidar sus respectivas organizaciones:
Es cierto que el electorado castigó al PAC por su limitado desempeño legislativo, por sus errores estratégicos de manejo político en el TLC y su convención interna y sus yerros de campaña electoral. Pero con la reprimenda, también recibió una notificación de oportunidad. Tiene ahora cuatro años para hacer política de verdad. Nadie en el PAC debe temer el tránsito político a la madurez, porque no implicará de manera alguna claudicar a los principios. Solo aprender a ser partido político.
También el mensaje al Libertario fue preciso: una campaña electoral es más que una apuesta mediática. El ML no pudo alcanzar su sueño de segunda ronda y está tragando amargo sus errores, pero tiene futuro. Está transitando la dolorosa adolescencia para llegar a la madurez política. Ya logró ser segunda fuerza en Puntarenas, Guanacaste y Limón. Tiene oportunidades. Será cuestión de que sepa aprovecharlas.

¡Albricias! ¡La democracia está de fiesta!