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Sábado, 2 de marzo de 2024



NOTA DE TANO


Alajuelense vivió de la renta en Tibás

Gaetano Pandolfo gpandolfo@larepublica.net | Martes 23 mayo, 2023


La Liga soportó la presión, jugó con el 3-0 de la ida, hizo un segundo tiempo de mucho control y ganó la serie. Archivo/La República
La Liga soportó la presión, jugó con el 3-0 de la ida, hizo un segundo tiempo de mucho control y ganó la serie. Archivo/La República


Saprissa y Alajuelense el domingo pasado no jugaron en La Cueva. El escenario fue la caldera del diablo.

20.000 seguidores del Monstruo, agotaron las entradas para este juego en menos de una hora, porque eventualmente, al final de los 90 minutos, se festejaría un nuevo campeonato.

Pero el 3-0 del juego de ida, le cambió el guion a la obra y el León se metió en La Cueva con otro libreto en mano.

Era una ventaja generosa y había que soportar la presión. En la caldera instalada en Tibás, ningún seguidor del monarca descansaría medio segundo sin apoyar al campeón.

Alajuelense sabía a lo que iba y Saprissa sabía lo que tenía que hacer.

El primer paso fundamental era anotar temprano. Un gol en los primeros 15 minutos le daría otro barniz al encuentro.

Y Saprissa lo logró.

Se combinaron las ganas de Mariano Torres por anotarlo y la buena suerte. El remate del zurdo viajaba directo a los guantes de Leonel Moreira, pero la redonda pegó en el cuerpo de Carlos Martínez y se desvió a los cordeles.

Desde luego que el gol del argentino en la madrugada del partido, alborotó el panal, pero fue el inicio para mostrar qué en esta ocasión, su rival no se rompería, no se caería mentalmente, no se desconcentraría y que estaba dispuesto y a la orden a soportar el chaparrón.

Pero, no hubo chaparrón.

Con un poco de concentración y menos ansiedad, el Saprissa pudo aumentar la cuenta: Bolaños, Paradela, Sinclair tuvieron chance de hacer daño, pero fue un remate traicionero de Warren Madrigal desde una esquina, el que obligó a Moreira a su única intervención determinante del juego.

En el segundo tiempo, el Monstruo no presentó mayor peligro.

Un Andrés Carevic descontrolado, con “cara de loco” y a grito pelado, tuvo el acierto y la virtud de obligar a sus diez jugadores de campo, excluyendo al portero, a marcar y marcar, correr y correr, presionar y presionar, sin reposo, sin descanso.

El gran mérito del Alajuelense para no derrumbarse tras recibir el 1-0 tan temprano, su gran virtud como equipo, fue la cuota de sacrificio de todos sus jugadores, liderados por Pipo González y Alexis Gamboa que se jugaron un partidazo.

La Liga soportó la presión, jugó con el 3-0 de la ida, hizo un segundo tiempo de mucho control y ganó la serie.

A dos juegos de la corona, hoy todo está en blanco y Saprissa y Alajuelense no han ganado nada.

¡Va de nuevo y todo comienza en cero!


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