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Jueves 15 Enero, 2015

Tan alarmantes son los datos de este tipo de violencia que en 2000 se produjo la primera respuesta internacional a esta realidad


Agresiones en el ámbito sanitario

Este fin de año se intensificaron las agresiones físicas y verbales a los trabajadores sanitarios, haciéndome recordar el asesinato de la inspectora médica Elena Ginel, acuchillada en abril 2001 en Salamanca, cuando regresaba de acompañar a sus hijos hasta el autobús escolar, recibiendo dos puñaladas que le causaron la muerte en la Plaza de San Román de la capital salmantina. La razón, negarse a otorgar una baja laboral solicitada por Eduardo de Dios, un paciente que le amenazo constantemente hasta llegar a esto.
Considero que es prácticamente imposible prevenir casos como este, pues en palabras de José Antonio Sacristán, estos son cometidos de “forma absolutista y fascista”, sumado a que las medidas de no aproximarse a la persona son un papel sin fuerza, es momento de que la Caja Costarricense de Seguro Social tome cartas en el asunto.
A la fecha no conozco un solo estudio de NINGUNA dependencia de esta Institución, sobre “agresiones en el ámbito sanitario”, tampoco parece interesarles el tema a los sindicatos, pues no manejan este tipo de información, no obstante el problema es real y el peligro latente.
Las profesiones sanitarias son antiguas y no se percibieron en sus orígenes como objeto de agresiones, dado que su razón de ser es la búsqueda del bien de las personas y esto debería generar buenas relaciones interpersonales.
Tan alarmantes son los datos de este tipo de violencia que en 2000 se produjo la primer respuesta internacional a esta realidad (CHAPELL, D., DI MARTINO, V (2003). Workplace Violence in the Health Sector. Geneva: ILO/ICN/WHO/PSI. http://www.who.int/…/vi…/interpersonal/en/WVguidelinesSP.pdf).
Mientras tanto en Costa Rica día con día somos testigos de la creciente animadversión de las “personas” contra el personal sanitario y seguimos sin hacer nada.
No descarto que se presente una agresión lamentable espontánea contra funcionarios del sector sanitario, no obstante retomando el caso español, este desde 1994 inicio con las amenazas, la doctora le denunció en un Juzgado de Salamanca, que dictó sentencia por la que prohibía al agresor acercarse a la víctima. Estamos hablando de más de seis años de evolución de odio. ¿Cuántos días, horas falta para que explote nuestro Eduardo de Dios? Dicen los especialistas que esto “es la expresión de un problema general de la sociedad. Se va contra el principio de autoridad y se generaliza la violencia como medio para conseguir algo”, reflexiona Begoña Martínez-Jarreta, catedrática de medicina legal y forense, directora de la Escuela Profesional de Medicina del Trabajo de la Universidad de Zaragoza, con lo cual muchos concuerdan.
Nosotros no tenemos estadística para saber que ha o no ha pasado, pero el fin de año fue el claro ejemplo de que la sociedad costarricense va en la dirección de Eduardo de Dios, mientras la ?CCSS no actúa y a los sindicatos parece no preocuparles la integridad física de sus agremiados, el miedo al paciente se ha instalado y está más que justificado, en vez de paciente, esa persona puede ser tu victimario.

Edward Cortes