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COLUMNISTAS


Acceso fácil, gratuito y sin registro

Marilyn Batista Márquez [email protected] | Viernes 17 abril, 2020


Siempre he sido una defensora acérrima de la prensa. De las que creen que es mejor que los ciudadanos cuenten con medios de comunicación imperfectos, que nos irriten por exagerar o por omitir, a no tener ninguna o tenerla en manos del Estado.

En momentos de crisis como la que atravesamos actualmente, ha sido la prensa del mundo, y de cada una de las naciones democráticas, las que han publicado en forma abundante y generosa toda la información acerca de la prevención, mitigación y estadísticas de la pandemia del Covid-19.

Algunas, como La República, han mantenido su acceso digital en forma “fácil, gratuito y sin registro”. Otras, que cobran por la edición digital, han permitido al menos poder leer, sin que medie pago, pero con registro, las noticias vinculadas a esta enfermedad.

The Washington Post, lanzó la campaña “Support critical journalism during unpredictable times”, que transcribo como “Apoye el periodismo crítico en tiempos impredecibles”, solicitando una cuota anual equivalente a 16,500 colones, para sostener a unos 900 periodistas que están trabajando día y noche y en todo el mundo para sacar a la luz “la verdad de los hechos”.

Una sutil definición del periodismo crítico –que no es lo mismo que crítica periodística- es la del fallecido periodista español de El País, El Mundo y la ABC, José “Pepe” Cervera, que lo describe como “un compromiso con una sociedad más justa, el periodismo que denuncia y combate los atropellos de los poderosos y cuenta los problemas de los que carecen de poder, el que es consciente de que contar la verdad de aquello que está mal, es un modo de ayudar a que las sociedades adultas luchen contra sus problemas”.

En Costa Rica ese periodismo crítico al que se refiere The Washington Post y por el que luchó Pepe Cervera, -y el que Yanancy Nogueras, ex directora de varios medios de comunicación, ha defendido desde la academia y en diferentes foros- no es tan frecuente como en otras orbes. En la mayoría de los casos, cuando se hace o intenta realizar ese tipo de periodismo, no se cuenta con la profundidad que permite el tiempo, los recursos destinado a la investigación y el intercambio o gerencia del conocimiento, que incida en una crítica basada en datos y no solo apreciaciones y percepciones.

Ahora, más que nunca, cuando tenemos conferencias de prensas virtuales, que filtran y limitan las preguntas y las repreguntas de los periodistas, es urgente y necesario revitalizar el periodismo crítico, apoyando a los medios de comunicación mediante suscripciones impresas y digitales, para que obtengan recursos que puedan fortalecer la redacción de contenidos periodísticos que suponen una inversión importante intelectual e instan al debate.

Es el periodismo crítico, el que al fin y al cabo, promueve el pluralismo y la apertura de criterios que pueda disentir con propiedad cualquier tema, situación y gobierno. El que emerge ante los escenarios de saturación informativa y el que podría competir y destacarse ante los modelos y formatos de información controlada, aunque produzca sentimientos encontrados como empatía, enojo, descalificación, apoyo y rechazo.

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