Marcello Pignataro

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Lunes 21 Enero, 2008

A la tica

Marcello Pignataro

A lo largo de toda mi vida he escuchado la expresión que le da título a mi columna de hoy. Conforme ha pasado el tiempo creo que, cada vez que la oigo o la leo, me da más miedo. La he llegado a relacionar con mediocridad, con medias tintas, con dejarlo todo “a medio palo”, con dejar las cosas para el final cuando el tiempo ya deja de ser nuestro amigo.
Creo, y solo para citar dos ejemplos, que los treinta años de la carretera a Caldera y los cincuenta de la Avenida Segunda vienen de cosas hechas “a la tica”.
Hace varios días volví a leer la expresión y no pude menos que aterrorizarme ante lo que nos esperaba, dados los antecedentes. Creo que hacer las cosas “a la tica” es, en gran parte, responsable de lo que estamos viviendo actualmente.
Hace más de 20 años tuve la oportunidad de vivir en Canadá y, de todas las cosas que me llamaron la atención, estaba el hecho de que sus carreteras – todas en concreto, ninguna en asfalto– tenían la capacidad de soportar variaciones de temperatura (del invierno al verano) de hasta 80 grados centígrados y, debo decirlo, nunca tuve la oportunidad de ver un hueco en su superficie. ¿Por qué no, entonces, pensamos en hacer carreteras “a la canadiense”?
El ministro Garnier está enamorado del sistema educativo de Finlandia y, por primera vez en la historia – por lo menos de la que recuerdo– se está pensando en adoptar ese modelo en Costa Rica. ¿Educación “a la finlandesa”? Me encantaría verla hecha realidad.
Los japoneses han sido los amos y maestros de la productividad, del ingenio y la innovación a lo largo de los últimos 60 años. ¿Por qué no todos nos decidimos por hacer aportes al país “a la japonesa”?
Hace unos diez años la ciudad de Nueva York era una de las más violentas e inseguras del mundo. La visión del entonces alcalde, Rudolph Giuliani —hoy precandidato republicano con muy poco chance de resultar electo— en conjunto con su Departamento de Policía, ha permitido que hoy las tasas de criminalidad estén cercanas al imposible cero. ¿Por qué no hacer un combate a la inseguridad “a la neoyorquina”?
Don Oscar Arias lo ha dicho en innumerables ocasiones, como candidato y como Presidente: pensemos en compararnos con Irlanda, con Singapur, con el mismo Chile, para ver si salimos del estancamiento.
En Calidad se habla de que es total y absolutamente permitido copiar, siempre y cuando la copia se haga en aras de mejorar —algún proceso, algún producto—. Empecemos, entonces, a copiar lo bueno de otros países, de otras regiones. Si seguimos haciendo las cosas “a la tica” podemos terminar mandando este país “a la p…orra”.

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