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Jueves 6 Marzo, 2014

La ciudadanía exige una administración pública honesta, eficiente y neutral, que haga que los frutos del desarrollo lleguen a todos


¿Será la hora de bailar con ella?

Dice el refrán popular que una cosa es verla venir y otra bailar con ella. Esa parece ser la situación que hoy enfrenta el Partido Acción Ciudadana, al filo de convertirse en el primer partido “minoritario” en ganar un proceso electoral, en los últimos 60 años.
El apretado escrutinio es el resultado de la combinación de factores que se conjugaron favorablemente para los intereses de un candidato que hasta hace nueve meses apenas era conocido por un 10% de los electores y que igual de sorpresivo ganó contra pronósticos, el proceso interno del PAC.
Se sumó a la victoria electoral preliminar, un descontento de la población con la actual administración, la cual vio limitado su accionar debido a factores domésticos y exógenos, y a una serie de alianzas tempraneras que al final resultaron infructuosas, así como a una serie de desaciertos y casos de corrupción que poco a poco fueron aumentando la frustración y el descontento de la ciudadanía.
Jugó a favor del PAC, una campaña polarizada entre posiciones y etiquetas ideológicas que se le asignaron a ciertos partidos, como el caso de la izquierda, alrededor de la figura de un candidato joven, energético, de verbo hábil que supo acaparar las pasiones juveniles de miles de votantes y despertar viejos sentimientos de la izquierda tradicional.
Y en la acera del frente, otro candidato viejo conocido, quizás demasiado conocido y no tan viejo, cuya campaña confrontativa no capitalizó votos a su favor y más bien logró despertar temores que ayudaron a ir llenando de a poco, las arcas electorales del PAC.
También a este triunfo preliminar debe aunarse la campaña del partido “oficialista” que no supo encontrar un mensaje coherente que convenciera al electorado, y más bien entre cambio de estrategias, un mensaje tibio y varios flancos de ataque y contraataque que crearon confusión y al final no tuvo más opción que recurrir al mensaje salvador de recordar logros históricos del PLN, creador de grandes instituciones y transformaciones sociales, cuyos frutos han alcanzado hasta nuestros días.
Contribuyó además a este resultado, la gran expectativa que tienen miles de votantes por esta opción política que ha reclamado a gritos la oportunidad de gobernar y de llevar a la práctica, la teoría y retórica predicada por más de una década y que se fundamenta, por lo menos en el libreto, en principios éticos de transparencia, austeridad, racionalidad y probidad, que se vean materializados no solo en una gestión pública propositiva, prudente y decente, sino además en pilares del desarrollo como la equidad, solidaridad y productividad de los empresarios e instituciones públicas.
La ciudadanía exige una administración pública honesta y eficiente, que haga del estado un árbitro neutral que genere, administre y estimule la producción, la innovación y la generación de empleos para lograr un justo reparto de la riqueza, que haga que los frutos del desarrollo lleguen a todos los rincones del país y no solo se quede en algunas regiones y sectores privilegiados públicos y privados.


Arturo Barboza Berrocal
Comunicador social