Sara Montiel será enterrada hoy en Madrid
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Adiós “Saritísima”

Sara Montiel será enterrada hoy en Madrid

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Segura de sí misma, por dentro y por fuera, Sara, Sarita, Saritísima, terminó eclipsándose a sí misma.INTERNET/LA REPÚBLICA
La actriz y cantante Sara Montiel, fallecida ayer inesperadamente en su domicilio de Madrid, será enterrada hoy en el cementerio de San Isidro de la capital española.
De 85 años, falleció sobre las 10 a.m. en compañía de su hija, Thais, y de su gobernanta, Ana.

Thais y Zeus son los dos hijos que deja la nacida como María Antonia Abad Fernández en Campo de Criptana (Ciudad Real), que adoptó con su tercer marido, Pepe Tous.
Sufrió “una muerte súbita” y todo apunta a que se debió a causas naturales.
El periodista José Manuel Parada aseguró que fue “una muerte que no se esperaba nadie”, porque “estaba preparando su maletita para ir a visitar a unos médicos para una revisión de rutina y en ese momento se ha encontrado mal y ha fallecido”.
La representante Carmen Grey, explicó que “estaba perfectamente” y que, aunque tenía “los achaques propios de su edad, gozaba de buena salud”.
Mito sensual, de personalidad arrebatadora, no se cansó de decir que su fama provenía únicamente de su trabajo, aunque también reconocía que fue su cautivadora belleza la que le ayudó a conquistar Hollywood, y a hombres tan dispares.
”Me juré no tener ningún amo, ser pájaro libre y lo he cumplido”, solía decir, una mujer sin pelos en la lengua reconvertida en los últimos años a diva “kitsch” por su personalidad excesiva, hablando sin tapujos de sus amoríos y su vida sexual.
Los dos grandes hombres de su vida fueron el empresario Pepe Tous (1931-1992) y el Nobel Severo Ochoa. Con este último mantuvo durante cinco años una relación secreta “para no herir a terceras personas” —el Nobel estaba casado—.
“La manchega universal” triunfó primero en España, y luego en Hollywood, donde acumuló un puñado de películas.
Allí encontró a su primer marido, el maestro del western Anthony Mann. Con Gary Cooper y Burt Lancaster flirteó en “Veracruz”, donde también conoció a Marlon Brando.
Con James Dean vivió un romance e incluso estuvo a punto de viajar con él el día en el que tuvo el fatídico accidente.
Con el escritor Ernest Hemingway, que le inculcó su pasión por fumar habanos, tuvo una relación “puramente sexual”.
Su fugaz matrimonio con Tony Hernández, un fan cubano 36 años más joven que ella, fue el último capítulo amoroso que la llevó a las portadas.
Su estilo, inconmensurable, creó icono y trascendió modas hasta el final de sus días.
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Madrid/EFE


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