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Jueves, 15 de noviembre de 2018



EDITORIAL


Nueva vida en la capital

| Viernes 03 agosto, 2012




Modernos edificios sostenibles, con estética propia y espacios públicos seguros y agradables atraerán a nacionales y turistas

Nueva vida en la capital

La construcción de un nuevo edificio para el Congreso es el proyecto más ambicioso dentro del plan de embellecer la capital. También podría contribuir al inicio de un centro en la ciudad con espacios agradables e inclusivos, aptos para la circulación, el disfrute y el encuentro de costarricenses y turistas.
Esto es algo que se había dejado perder (desperdiciándolo) cuando comenzó la fragmentación y se consolidaron los grandes centros comerciales fuera del centro de San José.
Retomarlo sería ganancia para todos. Se beneficiarían de ello no solo nuestros diputados y en general todo lo que permite el funcionamiento de la Asamblea legislativa, sino también el público.
Es clara la diferencia que podría darse si el centro de la capital se convirtiera nuevamente en un conjunto de edificios, comercios y sitios de entretenimiento, expresiones culturales y encuentro, modernos, seguros y representativos de la estética y la nacionalidad costarricense.
Como parte de los requisitos —dice una nota de este medio ayer— los participantes que ofrecerán sus propuestas ante el cartel de licitación que se abrirá para ese fin, deberán considerar la creación de espacios públicos y de una arquitectura sostenible.
Esta característica y la incorporación de una estética inspirada en la más antigua y valiosa tradición, a fin de crear lo nuevo, lo actual, conservándola, impregnaría a esos espacios públicos de un clima y una sensación de pertenencia para los nacionales y de atractivo para el turista que busca ver algo diferente y autóctono y no intentos de réplicas de lo que ve en otras grandes urbes.
Es, sin duda, el proyecto del nuevo centro cívico, una gran oportunidad de recuperar el centro de la capital otorgándole identidad costarricense y convirtiéndolo nuevamente en imán que atraiga, cautive y se sume al encanto actual de los centros comerciales de la periferia.
La cultura y el arte pueden marcar la gran diferencia y beneficiar mucho no solo a la población sino incluso al comercio que puede reflorecer al calor de esas actividades.