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Martes, 13 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Mojigatos

Luis Alberto Muñoz [email protected] | Viernes 10 agosto, 2012



Mojigatos

La polémica en torno a las guías sexuales para estudiantes ha levantado un debate que parece más que nada ser destinado para mojigatos.
Entre las falacias y absurdos, me llama la atención, la ilusa pretensión de que unos aburridos panfletos vayan a ser el remedio para atender la ola de 15 mil embarazos adolescentes al año en el país.
Para nadie es un secreto que a los jóvenes poco les importa leer. Por más dibujitos o fotografías, esta o cualquier otra guía no los va a persuadir de asumir un comportamiento sexual responsable. Más si se considera que están expuestos a influencias contundentes, como la sexualidad explícita en los medios, la pornografía gratis en Internet y la educación callejera ante la ausencia de los padres por las presiones económicas del hogar.
El segundo parapeto argumentativo que he leído tiene que ver con la mojigata alusión de querer culpabilizar a la Iglesia católica por la degradación sistemática del tejido social que sufre Costa Rica. Las causas de esta descomposición tienen que ver sobre todo con una desmoralización de la sociedad, cuya causa es la corrupción en todos los niveles de las buenas costumbres a partir de malos ejemplos y doctrinas perniciosas. Aquí es donde entran aquellas modas que hoy siguen muchos jóvenes, impuestas por las llamadas “estrellas” faranduleras, con el “sexting”, recargado erotismo público, y demás trucos para llamar la atención.
Finalmente, la cortísima visión que no alcanza más allá del ombligo. Aquellos que piensan que el problema solo está en Costa Rica. Si tomamos en cuenta España, con un nivel de educación, ingresos y sofisticación cultural más elevados que el nacional, nos damos cuenta de que “el frío no está en las cobijas” como pretenden algunos embaucadores.
Por más guías sexuales, promoción de métodos anticonceptivos, ataques clericales y pomadas canarias, los abortos, o “interrupciones voluntarias del embarazo” como los llama el Ministerio de Sanidad de ese país, alcanzaron los 113.031 casos en 2010. La tasa por cada mil mujeres pasó de 7,6 a 11,5 en diez años.
En un 68% se trata de mujeres solteras y solo un 22% en paro laboral, por lo que poco tiene que ver con el bajo nivel económico, como algunos arguyen aquí.
Como en muchos otros retos actuales, aquí se trata de dejar de lado la idea de que el Estado u otros asuman una responsabilidad propia: que los padres en sus casas eduquen mejor a sus hijos sobre sexualidad.

Luis Alberto Muñoz