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Jueves 13 Marzo, 2014

El modelo actual para estabilidad y promoción del crecimiento económico está claramente agotado


Índices de confianza: resultados y expectativas

La Cámara de Comercio de Costa Rica, en forma trimestral, estima y publica los resultados del Índice de Confianza del Sector Comercial (ICSC). Para marzo 2014, el índice registra un nivel positivo (superior al umbral mínimo de 100), pero no suficientemente alto como para convertirse en factor potenciador del crecimiento económico requerido por el país… lo dicen un ICSC de 105 y un IMAE que evidencia un sector comercial decreciendo sostenidamente. Definitivamente, el comercio costarricense no pasa por su mejor momento.
¿Por qué me preocupa esta situación? Porque este es el sector más importante del país en términos de lo que contribuye a la economía; considerando aporte combinado a la producción, empleo, conformación del parque empresarial.
Por hechos y por expectativas desfavorables sobre variables que han debilitado el sector, el efecto dominó sobre variables económicas y sociales relacionadas, podría pasarle a Costa Rica una factura cara y dolorosa, de ahí que el sector debe abordar importantes desafíos con el nuevo Gobierno.
Históricamente, nos ha costado detectar -pero mucho más- nos ha costado tomar medidas para: impulsar la internacionalización de los comercios costarricenses; “aterrizar” la simplificación de trámites; impulsar la formalización de los comercios que no cumplen con los requisitos establecidos en nuestra legislación.
También para impulsar el empleo formal; mejorar la promoción comercial; luchar contra el contrabando y la falsificación; convertir al sector en inteligente a nivel de uso de tecnologías de información; mejorar la flexibilidad laboral…
Todo esto de cara a un sector que no ha sido prioridad para el modelo de desarrollo hasta ahora planteado para el país, en el que “el trozo del pastel” exportador de esta economía, ha sido amo y señor de nuestros gobiernos.
La situación actual del sector no radica exclusivamente en lo que no se ha hecho, sino también en lo que se ha hecho.
En medio, además, de un clima electoral atípico (hasta hace un mes con una posibilidad muy sonada de que un partido de izquierda, al mejor estilo de la ideología chavista, llegara al poder).
Con políticas monetarias poco transparentes, que permiten juzgar que el Banco Central de Costa Rica privilegia a los actores económicos “a su antojo”. Con una coyuntura que viene golpeando a las partes dependientes/no generadoras del dólar (ante la devaluación del colón frente al dólar).
Con el mercado laboral significativamente golpeado desde la crisis internacional de 2008, el cual no se ha recuperado debido a la falta de incentivos hacia la expansión y competitividad del sector productivo y por el tratamiento privilegiado que ha recibido el objetivo de metas inflacionarias del BCCR —a expensas de las tasas de desempleo— (lo que incide directamente sobre el consumo de los individuos/ventas de las empresas); situación que queda evidenciada, por ejemplo, en enero 2014, en el que el sector eliminó 1.852 puestos.
El modelo actual para estabilidad y promoción del crecimiento económico está claramente agotado. Si no hacemos algo ya, no solo el ICSC se va a estancar, sino también nuestro futuro social y económico.

Alejandra Esquivel

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CPM