Claudio Alpízar

Claudio Alpízar

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Jueves 11 Diciembre, 2014

No es lo mismo proponer lo inverosímil en campaña para buscar un voto de mayoría, que tomar decisiones trascendentales de gobierno para todos


Sin tregua

Gobernar es decidir…    

Y decidir es dividir. El presidente Solís se ha metido en más de un berenjenal por tratar de complacer al 100% de quienes le abordan, por no saber decir no, que es lo más complicado para un gobernante. A la mayoría de los grupos de presión les dice sí o los deja con la ilusión de un sí, son los que luego le reclaman sus afirmaciones y compromisos.
¡Benditas campañas electorales! Mundo irresponsable de las palabras, en que se dice mucho y se sustenta poco. Hoy la padece la administración Solís Rivera por posiciones contradictorias en varios temas y sin claridad de objetivos. Abraham Lincoln decía que “si pudiéramos saber primero en donde estamos y a donde nos dirigimos, podríamos juzgar mejor que hacer y cómo hacerlo”. Sin proyecto un gobierno corre el riesgo de ser raptado.
El PAC fue duro crítico de las negociaciones con China para los proyectos de una nueva Refinería de Petróleo, hoy dicen que pase lo que pase, va. De igual forma, luego de emitir expresiones poco diplomáticas, tratan de ajustar los empréstito chinos para la Ruta 32, a sabiendas de que sin “cacao no hay chocolate”, ni infraestructura.
Hoy el gobierno está en otro berenjenal con el tema de la Reforma Procesal Laboral, por dubitación y desconocimiento de lo que representa gobernar y su relación con decidir. Hacen esfuerzos por revivir y dejar la decisión de aprobación de esta ley al Parlamento, como corresponde, luego de irresponsablemente comprometerse con el levantamiento del veto presidencial emitido por la presidente Chinchilla.
Por cierto, ¿en qué estaban los partidos políticos que hoy la adversan pero que en aquel momento la aprobaron?
El Presidente vivió en carne propia la reciente huelga del Sindicato de Japdeva, la cual se suspendió porque así lo permite la actual legislación que la declaró ilegal. Con la nueva ley de Reforma Procesal Laboral no se habría detenido y el puerto de Limón se hubiese paralizado durante toda la huelga, pues esta ley prohíbe contratar personal para mantener en funcionamiento el puerto.
Todo un plan sindical de rapto nacional.
El Poder Ejecutivo ante el temor de decidir quiere que el tema reviva en la Asamblea Legislativa, para esquivar la brasa que representa el levantamiento del veto. Empero, en vez de convencer a las fracciones legislativas las amenazan con la escopeta vacía y les dicen que de lo contrario levantara el veto. Mal precedente es gobernar bajo la amenaza, no funciona ni con los colaboradores del gabinete ni con los adversarios políticos.
El Poder Ejecutivo por poca cosa se entregó en demasía al Frente Amplio, que también hoy le amenaza por la palabra empeñada. Hay temas importantes en la reforma laboral, que pondrían al país acorde con lo establecido por la OIT, pero en ella hay otros peligrosos que nos hacen presa de ese subdesarrollo mental que tanto daño hace.
No es lo mismo proponer lo inverosímil en campaña para buscar un voto de mayoría, que tomar decisiones trascendentales de gobierno para todos. Esto apenas lo empieza a vivir el PAC, pero parece que lo padecerá durante todo su gobierno.

Claudio Alpízar Otoya

Politólogo