Marcela Chacón

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Sábado 27 Diciembre, 2014

No hay duda de que el 2015, al igual que sus hermanos anteriores traerá sus momentos duros; pero estos serán sin duda más llevaderos si practicamos los más elementales principios de la convivencia humana y del respeto por los demás


De los Reyes Magos al tamal


El ambiente festivo y cargado de sonrisas, luces multicolores, pasitos y colachos de esta época, a menudo se encarga de arrebatarnos los pocos minutos de silencio que deberíamos dedicar para hacer un poco de catarsis acerca del camino recorrido desde los Reyes Magos en enero hasta el tamal que, caliente en la mesa, nos recuerda que la última página en blanco del año se aproxima a su cierre.
Hoy, me parece importante escapar de los continuos pensamientos dedicados a huelgas, sindicatos, vetos, crímenes y la situación del colón respecto al dólar, y regalarnos un espacio para analizar esos 12 capítulos prácticamente concluidos, en los que pocas líneas resta por escribirse, y decidir y comprometernos a realizar cambios —al menos pequeños—, en aquellas áreas en las que nuestra flaqueza humana nos hizo trastabillar en el salto continuo a lo largo de las 365 estrofas que en algunos momentos cantamos y en otros lloramos a lo largo del calendario llamado 2014.
Es válido pensar que una sola gota no derrama el mar, pero también lo es el hecho de que cada espacio ganado, por ínfimo que sea, representa un activo a favor de quien lo obtiene y que cruzar el umbral del cambio, doloroso en muchas ocasiones, generará situaciones positivas a nuestro alrededor. No creo que el mundo vaya a ser color rosa mañana ni que blancas nubes de algodón con forma de unicornio vayan a posarse sobre nuestras cabezas; pero sí tengo la convicción de que decidirnos a apostar por un vuelco positivo en nuestras vidas, —insisto, independientemente de su tamaño—, contribuirá a nuestra felicidad y a la de aquellos que dichosa o no tan dichosamente, nos rodean.
Menos agresividad, reducir la violencia, una menor ingesta de alcohol, lanzar a la basura la cajetilla de cigarrillos abierta sobre nuestra mesita de noche, mayor tolerancia, respeto a los demás, un “buenos días” a quienes encontremos en nuestro camino, más ejercicio, comer sano, sacar el rato para la lectura, compartir tiempo de calidad con los nuestros, establecer metas, cumplir sueños, reír hasta que nos duela el estómago, ser solidarios, abrazar, amar y compartir lo que tenemos, son solo algunos ejemplos de lo que podríamos redactar en el nuevo ciclo orbital de nuestro planeta alrededor del sol que iniciará el próximo 1º de enero. No hay duda de que el 2015, al igual que sus hermanos anteriores traerá sus momentos duros; pero estos serán sin duda más llevaderos si practicamos los más elementales principios de la convivencia humana y del respeto por los demás.
Que esta Navidad nos regale a todos la oportunidad de apagar por unos minutos el celular, la computadora (con Facebook incluido), la “tablet”, el Play Station y el televisor y que tengamos un espacio personal para meditar sobre nuestras necesidades de cambio y que el nuevo año sea el escenario sobre el cual debutemos con nuestros nuevos vestidos. A todos y todas, un fuerte abrazo.


Marcela Chacón
Exviceministra de Gobernación