Iris Zamora

Iris Zamora

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Lunes 28 Abril, 2014

¡Cómo me van a decir, que no se disfruta el “feis”! Se entera una de todo, dice lo que le da la gana, como quiere, ataca el honor de los que ni conoce, reproduce injurias


¡Cómo disfruto el “FEIS”…!

Debo confesar que esta simpatía por él aumenta conforme dejo de leer el texto y escudriño el contexto.
De todo como en botica, están los que han convertido el “chat” personal en público:
_ diay Conejo no yegaste.
_ Sip, Rotuailer
_xk mae?
_ diay haguevis, taba el mae Carlos con la güila, ya sabesss
_tons te kedas en el chante forever.
_sabe k mae, vaya a limpiarle…
Lo demás no es publicable, pareciera evidente que Conejo no está preparado para ver a su ex, y le duele aún la ruptura; termina agrediendo a su interlocutor (no hay que preocuparse, continúan siendo amigos).
Están los que les encanta subir frases que supuestamente han escrito  famosos, que nunca escribieron tal cosa, se reproducen como ciertas en la red. Bueno, hay que leer a los que exigen escribir Amen, so pena de ser condenado por alguna Corte Celestial si uno no le da “me gusta” a su texto…
Ah, pero los que me impresionan son los que utilizan esa red, para contarnos 1- que salieron de la casa, 2- que ahora van por la panadería de Mincho, 3- que en el tren se encontraron con doña Carmen (la mamá de Tere, la que  se peleó en el súper con Richard por el celular de Vica Mercedes ), 4- que ya llegaron a la soda (incluyen foto del arreglado mordisqueado con la gaseosa que se van a tomar), 5- que están en el mall (incluyen foto para probarlo, además de comentario de lo chiva que está todo), así hasta el infinito esa bitácora diaria de acontecimientos que nos revelan la soledad o la urgencia de que los otros sepan que existen.
En los últimos meses, los intolerantes han copado todos los muros. Los que aún no disimulan el dolor de la derrota y aseguran que el próximo gobierno es ya un fracaso (antes de que inicie).
Están los académicos e intelectuales, que sugieren que no debe existir la oposición política, porque es, no hacer la lectura correcta de la voluntad popular (conste que siempre han jurado que son absolutamente defensores del derecho a disentir).
Los apasionados partidarios que descalifican cualquier intento por cuestionar a uno o a dos designados. Acusando a quien se atreva siquiera intentar hacerlo, llamándole “corrupto más de los mismos”.
Son los que están convencidos de que entramos en el Reino de los Ayatolas, y seremos condenados al fuego eterno, por siquiera  osar hacer preguntas. No me veo con burka, por ahora (¡obvio dicen creer en el Estado seglar!)
¡Cómo me van a decir, que no se disfruta el “feis”! Se entera una de todo, dice lo que le da la gana, como le da la gana, ataca el honor de los que ni conoce, se atreve a reproducir injurias.
Difama, calumnia, emite sentencias como el más letrado penalista y/o constitucionalista. Se contradice de posiciones del pasado sin sonrojarse. Llama a eso libertad, e ignorantes a quienes sugieren respeto a la dignidad del otro… Puede elevar mortales, al podio de la santidad incuestionable y encima llamarse demócrata.
Razones suficientes para disfrutar lo que Vargas Llosa llama “la civilización del espectáculo”.

Iris Zamora