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Encrucijada por cobro de licencia

Cobrar a pescadores extranjeros divide a los atuneros

Pago impulsaría pesca nacional, pero peligraría empleo

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Sumar un 46% de ingresos a Incopesca le permitiría aumentar su promoción a la pesca sostenible. Arte: Jean Carlo Castro/La República
Un ingreso nuevo por más de $460 mil anuales, sería el resultado de cobrar el impuesto que corresponde a las embarcaciones extranjeras.
En este momento, ese tributo se elimina para aquellos casos en que vendan el producto capturado a empresas nacionales.
Pero, cobrar o no el impuesto de captura a embarcaciones extranjeras divide al sector, ya que la exoneración también genera beneficios para el país.
Un repunte del 46% es lo que percibiría el país en los ingresos por motivo de licencias, así recibiría $460 mil más por año.
Disponer del dinero permitiría a Incopesca fortalecer su labor de protección a una pesca nacional sostenible, para la comercialización.
Esta institución no alcanzó sus metas en el último año a raíz del poco presupuesto.
Con ese ingreso, aumentaría la protección de los recursos marinos, al obligar a los pescadores comerciales, a utilizar las redes con dispositivos, que excluyan a las tortugas y los delfines.
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Para lograrlo, sería necesario el cambio de la ley que establece las tarifas y parámetros para las licencias sin costo.
Al pagar la licencia, un barco obtiene permiso de dos meses, pero si entrega todo lo capturado a procesadoras de atún en el país, se le entrega un permiso adicional sin costo alguno, dijo Luis Dobles, presidente de Incopesca.
Al menos 700 toneladas métricas será lo que deben descargar para ser entregada una licencia gratuita.
El objetivo de esta disposición es promover que el atún capturado se quede en el país y genere un valor agregado nacional de $62,5 millones, dijo Asdrúbal Vásquez, representante de la Cámara de la Industria Atunera.
Sin embargo, la exoneración incentiva que las flotas extranjeras dificulten la captura del recurso marino a los nacionales.
Estos últimos no cuentan con la misma capacidad y tecnología, además deben navegar más largo para encontrar recursos.
Actualmente el sector pesquero nacional afectado está conformado por 15 mil familias.
Aun con el cobro, el costo actual de la licencia sigue siendo bajo para las flotas internacionales.
“Una tonelada de atún para enlatado puede valer $2.400 en el mercado internacional, y de ese monto, el Estado costarricense recibe solo entre $54 y $37 por tonelada”, dijo David Martínez, del Departamento Científico de FECOP.
Otra de las medidas sería restringir la zona de captura de atún a barcos atuneros extranjeros en las primeras 370 millas en aguas del Pacífico, propuesta sin resolución, que apoyó Incopesca.
Pero la exoneración inició hace algunos años, lo que genera ingresos a miles de trabajadores de compañías atuneras posicionadas en el país.
Las empresas dedicadas a este nicho generan empleo a más de 6.500 familias.
Esta industria aporta más de ¢20 millones a la seguridad social y su labor genera divisas al país por motivo de las exportaciones.

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María Fernanda Cisneros
[email protected]
@mcisnerosLR


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