Enviar
Miércoles 7 Diciembre, 2016

Aunque nuestro país nos da la libertad de expresar lo que pensamos, en especial demostrar nuestro descontento con el gobierno de turno, todo tiene un límite

¡Y la investidura del señor Presidente!

Si bien, este servidor ha criticado duramente al gobierno por la toma de decisiones, en los últimos años, en esta columna de opinión, no hago mención a don Luis Guillermo Solís, para defenderlo de las críticas, hago referencia a su poder jerárquico, el Presidente de la República, un puesto que merece todo nuestro respeto.
Vivimos en un país que permite la libertad de expresión, prácticamente sin restricciones, o por lo menos, eso es lo que aparenta. Y si no, que lo diga la señora expresidenta de la República, doña Laura Chinchilla Miranda, ella vivió en carne propia el apogeo de las redes sociales, como Facebook, Twitter e Instagram, las cuales las personas las utilizaban para hacer mofa de su gobierno.
Algo que poseen en común, don Luis Guillermo y doña Laura, es que ambos han sido duramente criticados en las redes sociales, con los muy afamados “memes”, el costarricense ha derrochado creatividad e imaginación para agregar ese sentido de charlatanería y la mofa a la política nacional, como un remedio ante las amarguras que nos dan los políticos hoy en día.
Pero esta charlatanería y mofa tienen su límite, el presidente de la república es el jefe de todos los que vivimos en estos 51.100 kilómetros cuadrados, aunque algunos no hayan votado por él, de igual manera fue investido presidente por más un millón trescientos mil votos populares, en segunda ronda.
Ahora bien, aunque nuestro país nos da la libertad de expresar lo que pensamos, en especial demostrar nuestro descontento con el gobierno de turno, todo tiene un límite, y entre ellos un video publicado por una “figura pública” (Ingrid Roldán), encarando prácticamente al señor Presidente, hasta amenazarlo de un golpe de Estado.
Dichosamente, hasta cierto punto, se salvó que lo dijo al Presidente de Costa Rica, si hubiera hecho las mismas declaraciones hacia Vladimir Putin, Barack Obama, Angela Merkel, Matteo Renzi, solo por mencionar algunos, no dudaría que hoy en día estaría declarando la justificación de una amenaza de un golpe de Estado.
Pero aunque los disgustos en contra de don Luis Guillermo Solís son el “pan de cada día”, estas declaraciones poniéndose al mismo nivel que el señor Presidente son el fiel reflejo de la falta de educación y pérdida de aprecio y respeto de los ciudadanos hacia los políticos. Anteriormente los políticos eran personas respetables y líderes.
Si bien, los costarricenses no tienen la culpa, con la pérdida de confianza ante los políticos, sí es necesario rescatar que estos merecen nuestro respeto al ser personas con un poder público relevante, por lo cual no podemos andar por las redes sociales declarando un intento de golpe de Estado.

Sebastián Trejos Zamora
Estudiante de relaciones internacionales