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Martes 6 Diciembre, 2016

Nunca he podido entender por qué hay regímenes de pensiones que pagan el 100% y otros solo el 60%

¿No es cierto que todos somos iguales ante la ley?

Decía mi abuelo, refiriéndose a un vecino: “Don Próspero es muy buena gente, pero cuando le tocan la bolsa se pone furioso”. Pareciera que eso es precisamente lo que les pasa a algunos magistrados, con respecto al proyecto para reducir las pensiones de lujo.
Después de las recientes manifestaciones hechas por el Poder Judicial, para que sea la Asamblea Legislativa la que diga la última palabra, se podría asumir que este es un “caso cerrado”. Sin embargo, los comentarios graves y ofensivos de los “jueces de la República” publicados en periódicos nacionales, donde suponen que el percibir menos salario del que se merece, es excusa para no realizar bien el trabajo, hacer huelga o recibir dádivas, me parecen deprimentes y faltas de respeto para la población. ¿Quiere decir esto, que se podría justificar una “chiza” o “chorizo” debido a un salario de hambre? Me pregunto: ¿De qué lado estaría la justicia?
Aquí el punto no es la legalidad o los derechos adquiridos. Lo que cuestiono es cómo funcionarios de gobiernos anteriores, abusando de su poder jerárquico, hicieron estas leyes para beneficio propio. De lo que hablo es de valores de equidad, igualdad, ética y solidaridad, entre otros. Nunca he podido entender por qué hay regímenes de pensiones que pagan el 100% y otros solo el 60% y por qué algunas instituciones autónomas pagan hasta 20 años de cesantía y otros los ocho años que establece el Código de Trabajo.
Esta clara injusticia social está llevando al país y al pueblo a un inminente colapso. Ya es hora de que los diputados que apoyan este proyecto, sin ningún temor a amenazas o represalias, le hundan el bisturí a este cáncer, que está carcomiendo a muchos costarricenses que literalmente sí tienen un sueldo de hambre.
¿No es acaso cierto que todos somos iguales ante la ley?

Arnoldo Obando Fonseca
Pensionado