¡Exceso de metralla!
Jonathan McDonald carga el peso de la zona de ataque del León y con escasa asistencia. Archivo/La República
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Se fueron por diferentes razones José Guillermo Ortiz, Johnny Woodly y Lucas Gómez y empezaron la temporada con un grupo de arietes novatos a la espera del regreso de Jonathan McDonald.

Los juveniles cachorros como Jiménez, Cordero e Innecken no pudieron mover los cordeles y Benito Floro llamó a su amigo Iván Zamorano para que le recomendara un atacante que fortaleciera la zona de metralla manuda y así llegó al equipo Nino Rojas. El eventual binomio que formará el suramericano con Mc, es poco si se compara el exceso de hombres que alinean en el ataque de los otros clubes tradicionales.
Carlos Watson cuenta con Fabrizio Ronchetti, Rolando Blackburn, Anllel Porras y Daniel Colindres y le acaban de “regalar” a Álvaro Saborío. Cinco delanteros de peso, sobre dos que suma el León.


Al Herediano se le fueron Yendrick Ruiz y Jonathan Hansen, pero Jafet Soto habló con sus contactos en México y se vino un paquete de tres delanteros que antes de la jornada de fin de semana no habían soltado fuego: Alfonso Nieto, Rafinha y Julio César Pardini. Si a estos tres refuerzos se suman Jorge Alejandro Castro, Jairo Arrieta y Josué Martínez, tenemos en el Team a disposición de Hernán Medford una artillería de seis hombres, cuatro más que la zona de metralla eriza.
Cartaginés suma para este Verano una historia similar a la del subcampeón nacional, porque Jeaustin Campos reforzó la zona de ataque con las incorporaciones de Lucas Gómez y Cristian Taborda, arietes que se suman a Giovanni Clunie, Hernán Fener y Randall Brenes, otro quinteto de peso con más kilos de poder que el que presenta el León.
En este escenario de zona de metralla de los cuatro tradicionales, pareciera que la Liga está en desventaja, pero el tema se puede analizar e interpretar al contrario.
En el fútbol moderno muy pocos equipos en el mundo juegan con tres atacantes netos, como se presenta el Barcelona de Messi, Suárez y Neymar.
La moda es una pareja de atacantes e incluso un solo delantero arropado por los costados, de manera que el exceso de mano de obra como la que cuentan Watson, Medford y Campos en ocasiones más que crear competencia entre los jugadores, recarga presión en el cuerpo técnico, “obligado” a alinearlos para no descomponer la reserva.
En las primeras siete fechas del Verano se ha comprobado esto, cómo Saprissa, Herediano y Cartaginés cambian de un partido a otro su formación en la delantera y alternan a sus mejores piezas. Curiosamente, en la Liga, Benito Floro no tiene ese “dilema”.
En el arranque les dio oportunidad a los cachorros y los estuvo alternando; los hizo acompañarse de José Luis Cordero por la derecha y Allen Guevara en el otro sector, a la espera de Jonathan.
Con McDonald de vuelta, se esfumaron los novatos y se formó un tridente con Jonathan, Cordero y el “Cusuco” que fue el que se paró frente a Belén en el triunfo manudo.
Entonces, exceso de metralla en Saprissa, Herediano y Cartaginés, poco fuego de artillería en Alajuelense. Como director técnico, preferiría estar en los zapatos de Floro que en el de sus tres colegas.


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