- Ante la presencia de truenos y relámpagos, una de las “reglas de oro” durante esos períodos, es refugiarse en sitios seguros y cerrados para no convertirse en pararrayos, durante las tormentas eléctricas.
- Los sistemas de baja presión influyen no sólo en el organismo sino también en la conducta humana y animal.
- A octubre 2026, Costa Rica registra -Según el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE)- más de 284 000 descargas eléctricas (rayos).
La presión atmosférica, es la fuerza por unidad de superficie que ejerce el peso de la atmósfera sobre la faz de la Tierra. Según sean las diferencias de temperatura y el movimiento del aire, se crean zonas de alta y baja presión que determinan el tiempo meteorológico.
Publicaciones recientes del Instituto Meteorológico Nacional, indican que en estos momentos, nuestro país se encuentra “bajo la influencia de una baja presión atmosférica, debido a que la Zona de Convergencia Intertropical está muy activa directamente sobre el territorio nacional”.
La situación se caracteriza por una alta inestabilidad atmosférica, un patrón lluvioso constante y un incremento en la humedad ambiental, situación que según los especialistas, continuará favoreciendo que se produzcan aguaceros fuertes y tormentas eléctricas en gran parte del país durante las tardes y noches.
Pero ello no solo se percibe en el ambiente sino que también incide en diversas manifestaciones anímicas y corporales tanto en seres humanos como en los animales.
Un interesante reportaje publicado por el diario uruguayo La Tribuna sobre este particular, da cuenta de que “hasta un 30% de los animales pueden percibir variaciones en la presión, la humedad o la electricidad del ambiente. Perros y gatos pueden mostrarse inquietos, temblar, llorar, esconderse o alterarse antes de que una tormenta sea perceptible para las personas”.
Y de acuerdo con la plataforma digital Urban Fisio, la presión atmosférica, que en palabras simples “es la cantidad de aire que tenemos sobre nuestras cabezas”, decididamente afecta el cuerpo humano. Lo notamos en reacciones tales como:
Dolor articular y rigidez: debido a que el líquido sinovial y los tejidos circundantes de las articulaciones pueden expandirse, en consecuencia aumenta el estrés articular, provocando dolor.
Dolores de cabeza y migrañas: En personas sensibles, la caída de la presión atmosférica altera el sistema nervioso y los vasos sanguíneos, desencadenando dolores de cabeza o crisis de migraña.
Ello representa un serio problema en Costa Rica donde aproximadamente un 20% de la población padece dichas dolencias, lo cual es palpable en el incremento constante en las consultas e incapacidades.
Oídos “taponeados”: situación que se produce debido a la diferencia de presiones entre el aire y nuestro oído medio, lo cual pueden llegar a causar mareos o perdida momentánea de la audición.
Estrés cardiorrespiratorio: en zonas de baja presión atmosférica, el corazón y los pulmones, sobre todo en personas con patologías previas, deben trabajar bajo mayor esfuerzo, ya que hay menos cantidad de oxígeno; una baja oxigenación puede provocar también dolores de cabeza o desmayos.
Además, de conformidad con el portal de ciencia y salud SAVALnet, las variaciones atmosféricas y la humedad, pueden provocar en cientos de individuos, cambios en el estado de ánimo que se traducen en fatiga, apatía, irritabilidad o malestar general.
Precaución y medidas inmediatas
Por todo lo anterior, tal y como lo señalan especialistas del Hospital Clínica Bíblica, es realmente importante preparar el organismo “fortaleciendo las defensas y evitando el choque térmico en las vías respiratorias.”Algunas recomendaciones médicas, incluyen otras medidas inmediatas en cada caso, tales como las siguientes:
En caso de sentir los oídos “taponeados”, se debe bostezar, ingerir líquidos o usar tapones especiales para equilibrar la presión del oído.
Para gestionar los problemas circulatorios, independientemente si la persona está en casa o en su sitio de trabajo, debe tratar de caminar cada hora por una estancia o pasillo, realizar movimientos y estiramientos para mejorar la circulación.
Si usted reside en zonas montañosas, lo ideal es mantenerse bien hidratado y evitar esfuerzos bruscos con la finalidad de que durante los períodos de baja presión, el cuerpo se vaya aclimatando gradualmente.
En general, la mayoría de las fuentes consultadas recomiendan que cuando se perciben cambios climáticos bruscos, con presencia de frío y lluvia y el cuerpo comienza a resentirse, lo ideal es aplicar calor en las zonas adoloridas y mantenerse activos con paseos cortos o ejercicios sencillos que permitan reducir la rigidez.
En el caso de las mascotas o de animales de finca, durante un sistema de baja presión, que como hemos citado, suele presentarse acompañado de lluvias intensas, tormentas y vientos fuertes, lo más importante es garantizar su seguridad física y protegerlos del estrés causado por dichos cambios climáticos.
Es fundamental proporcionarles un sitio seguro donde guarecerse y evitar que presas del miedo, puedan salir corriendo o “en estampida.
Específicamente, tanto para los seres humanos como para los animales, protegerse de los rayos durante esos períodos de baja presión atmosférica resulta indispensable. Y para ello, “la regla de oro es buscar de forma inmediata, un refugio cerrado y confiable ante la presencia de truenos o relámpagos”.
Adriana Núñez
Periodista Visión CR
Expresidenta Colegio de Periodistas





































