Este martes, los votantes de Estados Unidos viven una de las fechas más importantes del calendario electoral con las elecciones de medio período, conocidas en inglés como "midterms".
Y es que millones de estadounidenses acudirán a las urnas para elegir a cientos de integrantes del Congreso, por lo que los resultados son considerados una especie de referéndum sobre la presidencia de Donald Trump.
Sin embargo, lo más importante de todo es que podrían determinar cuánto poder tendrá durante la segunda mitad de su mandato y cuánto estaría cediendo al Partido Demócrata.
El Congreso está compuesto por dos cámaras: la Cámara de Representantes y el Senado, quienes eligen hoy a sus representantes, al igual que 36 Estados elegirán a sus próximos gobernadores, quienes ejercerán mandatos de cuatro años.
El Partido Republicano, que representa Trump, cuenta hoy día con una estrecha mayoría tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado.
La regla fundamental de las elecciones de medio período es que el partido gobernante —en este caso, los republicanos de Trump— suele perder terreno, mientras que históricamente el partido opositor, que no está en el poder, gana escaños.
Para los demócratas, estas elecciones representan una oportunidad de recuperar el control del Congreso.
Si los demócratas recuperan la Cámara de Representantes, se abrirá un escenario de dos años de enfrentamientos políticos y se establecerá un importante obstáculo para la agenda de Trump.
Por otra parte, es importante aclarar que los presidentes no son elegidos en las elecciones de medio período y Trump no figura en la papeleta electoral, pero será la figura dominante de la contienda.
Pese a sus niveles récord de desaprobación en las encuestas nacionales, el presidente se está posicionando como el principal activo del Partido Republicano.
Trump y sus asesores han sugerido que él es la única persona capaz de movilizar a los fieles del movimiento MAGA y ayudar a los republicanos a evitar fuertes pérdidas en un ciclo electoral marcado por una participación históricamente baja.
A principios de septiembre, Trump encabezó una primera convención republicana de medio período, bautizada como “Trump-a-palooza”, y se colocó en el centro de la campaña del partido.
El Partido Republicano mantiene la mayoría del Senado con 53 escaños, frente a 45 escaños de los demócratas, a la vez que hay dos escaños independientes que usualmente se unen a la oposición.
En cuanto a la Cámara de Representantes, los republicanos lideran con 218 curules, frente a 214 de los demócratas. Hay solo un escaño independiente.





































