Marcello Pignataro

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Lunes 8 Octubre, 2007

Ya pasó

Marcello Pignataro

Ayer asistimos a votar cientos, miles, cientos de miles de costarricenses. Al momento de escribir esta columna, y como lo manifesté en la de la semana pasada, espero que todo haya transcurrido de la manera más pacífica, cívica y decente. Que los disturbios hayan sido mínimos, aunque ojalá no haya habido ninguno.
Confío plenamente en la neutralidad del Tribunal Supremo de Elecciones y en que el resultado que dio anoche a las 9 p.m. (si la votación no fue muy estrecha, como todo parecía indicar) sea respetado tanto por los que ganaron, como por los que perdieron.
Ayer dejaron de tener validez todas las encuestas publicadas previamente y pudimos apreciar cuáles estuvieron más cerca de los resultados, de acuerdo con sus proyecciones.
Si la jornada de votación transcurrió sin incidentes, los que ganamos fuimos todos dando una vez más el ejemplo ante el mundo de que podemos arreglar las cosas sin recurrir a comportamientos violentos.
Si ocurrió lo contrario, independientemente del resultado, perdimos todos.
Ahora ya todo pasó. Ya este lunes todos sabemos cuál fue el resultado de la votación de ayer y queda solamente esperar que, haya triunfado la decisión que haya sido, todos sepamos asumir las consecuencias (positivas o negativas) de nuestras acciones.
Si triunfó el “sí” que todos los que lo consideramos la mejor opción asumamos con hidalguía y respeto la construcción de un país lleno de oportunidades para nuestros hijos y el haber dado un paso más hacia el ansiado desarrollo.
Si triunfó el “no”, de igual forma, que todos los que lo consideraron la mejor opción asuman lo que el futuro nos depare. Si se dio esto último, nos podemos ir olvidando del Tratado con la Unión Europea dado que se perdería el interés de esa región por tan siquiera sentarse a negociar con nosotros.
Pero, aun así, quizás los del “no” tengan la fórmula mágica que, sin Tratados de Libre Comercio, nos permita salir del estancamiento, reducir la pobreza, crear más y mejores fuentes de empleo (aunque sin mayor inversión extranjera).
En fin, ya pasó el referéndum y hoy regresamos muchos a nuestras labores cotidianas a desempeñarnos, espero, de la mejor manera, siempre optimistas y pensando que, sin importar el resultado de ayer, podemos hacer de Costa Rica un mejor país cada día.
Eso sí, y como se dice popularmente, que ahora “cada palo aguante su vela”.

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