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Wall Street encadena su cuarto día de caídas pero modera pérdidas al cierre

El Dow Jones encadenó ayer su cuarto día de caídas y acumuló sus mayores ganancias continuadas en los últimos tres meses, pero cerró con cierto optimismo al recuperarse de un retroceso de 300 puntos y cerrar con "solo" 186,59 puntos menos.
Curiosamente, fue el petróleo, el mismo que ha dado grandes quebraderos de cabeza al parqué neoyorquino en los últimos meses, el que se encargó de que la sangre no llegara del todo al río y, en las últimas horas de la sesión, redujo las pérdidas en los índices de Wall Street.
El selectivo S&P 500 llegó a perder, por primera vez en 2015, los 2.000 puntos, pero también solucionó la situación para encontrarse en la campana de cierre con 2.011,27 enteros.
Y el índice compuesto del mercado Nasdaq, el que menos se alarmó durante la jornada, acabó con una caída más moderada, del 0,48%.
El drama de las cotizaciones había sido ayer multicausal.
Por un lado, las ventas minoristas cayeron en diciembre un 0,9%, el descenso más acusado en casi un año y, además, pilló por sorpresa a los analistas.
El sector financiero fue el otro lastre de la jornada, pues dos bancos importantes del país hicieron públicos sus resultados trimestrales y no cumplieron las expectativas.
JPMorgan, el mayor del país en número de activos, bajó sus ganancias un 12% en el último trimestre golpeados por una carga extraordinaria de casi $1.000 millones por gastos legales.
Por su parte, Wells Fargo, el banco que más préstamos hipotecarios concede en Estados Unidos, tampoco estuvo a la altura.
El primero perdió 3,45% del valor de sus acciones, mientras que el segundo cedió un 1,16%. Ambos arrastraron a todo el sector financiero, que ayer cayó un 0,98%.
Sin embargo, fue el sector sanitario el que, quizá ante una bolsa de valores "herida", se creció ante la adversidad y se salvaron de la quema en el Dow Jones Merck, UnitedHealth y Pfizer, aunque sus ganancias fueron prácticamente testimoniales.
Así, en el momento menos esperado, el barril de petróleo de Texas, que vivía otra de sus jornadas de caída, se disparó un 5,64% y cerró en $48,48, incluso cuando las reservas de crudo subieron un 1,4% la semana pasada. De nuevo bajo el síndrome de que podría haber sido peor.

EFE

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