Vivimos como pobres, morimos como ricos
Fotomontaje Jean Carlo Castro/ La República
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Padecimientos mortales son iguales que en países desarrollados

Vivimos como pobres, morimos como ricos

Malos hábitos de alimentación y un sistema de salud eficiente inciden en el cambio

La diabetes, los problemas cardiacos y la obesidad son las enfermedades que afectan a naciones desarrolladas.
Estos padecimientos están relacionados con el estrés, mala alimentación y el ajetreo de las grandes ciudades.

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A pesar de ser un país pequeño, las enfermedades que causan la muerte de miles de costarricenses están relacionadas con males de grandes ciudades, a pesar de no tener tal nivel de desarrollo.
El nuevo enemigo mortal en el país son las enfermedades cardiovasculares, las cuales son más comunes en los países desarrollados.
Al hacer la radiografía local, más de 6 mil personas padecen de diabetes, 20 mil tienen problemas circulatorios y cardiacos, mientras que el 80% tiene algún grado de obesidad, 135 de ellas diagnosticadas como casos mórbidos en la Caja.
En el caso de la diabetes, más de 6 mil personas fueron diagnosticadas durante 2012, y más de la mitad serán dependientes de insulina de por vida.
Los males cardiacos también aumentaron.
En el último año, 2 mil personas sufrieron un infarto, 1.500 enfermedades cerebrovasculares y otras 1.200 tienen enfermedades cardiacas hipertensivas.
En total, se trata de más de 20 mil costarricenses que requieren medicamentos contra padecimientos cardiacos.
Por eso, los males cardiacos y circulatorios serán los que más muertes provoquen en 2020, desplazando al cáncer del primer lugar.
El cambio en las enfermedades de la población es un reto para la Caja, que debe invertir en programas más costosos para atender las nuevas necesidades.
El costo por paciente crónico —cualquiera de los anteriormente mencionados— supera los ¢100 mil por mes.
Llegamos a este problema porque hay más personas sedentarias y ocho de cada diez tienen algún grado de obesidad, ambas son disparadoras de los males crónicos mencionados.
De hecho, en el caso de los obesos mórbidos —quienes tienen más de 50 kilos de sobrepeso—, 135 personas fueron internadas en hospitales en 2012 por esta causa en el país, con problemas para respirar.
Las autoridades de salud responsabilizan a las cadenas de comida rápida por el problema del sobrepeso, pues cambiaron radicalmente los hábitos de alimentación de los ticos, sustituyendo el tradicional “casado” por combos de hamburguesas y pizza con más de 3.500 calorías.
Igual ocurre con la esperanza de vida, pues tenemos una de las tasas más altas de Latinoamérica, 81 años en promedio, lo que nos coloca en el puesto 62 a nivel mundial solamente superado por México y Panamá en el área, según las Naciones Unidas.
Somos diferentes a países con un nivel de desarrollo similar al nuestro, ya que en el caso de ellos los principales riesgos son las infecciones, mortalidad infantil y epidemias.
La explicación de por qué somos distintos va desde las buenas políticas de salud que impiden muertes tempranas o transmisión de enfermedades infecciosas, hasta la globalización que nos llevó a copiar estilos de vida de otros países.

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Angie Calvo
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